En nuestra columna anterior, hablamos sobre las circunstancias que pueden desencadenar las neurosis o crisis psicológicas de diversa índole. Hoy hablaremos de algo que es mucho más dañino para el desarrollo de nuestra personalidad. La interacción con los caracteres neuróticos en nuestra condición de hijos, y/o pareja.

 

Ya hemos dejado establecido como una verdad incuestionable en nuestras columnas que:

  • Somos producto de la experiencia y el aprendizaje;
  • Las que procesadas en las profundidades de nuestro mundo inconsciente a partir de la lectura que hacemos de todas las interacciones;
  • Más nuestra carga genética;
  • Urdimos el constructo que nos define.
  • En suma, somos un constructo lingüístico;
  • El lenguaje construye realidad;
  • Somos un discurso ambulante que se actualiza en cada acto;
  • Que se trasciende a sí mismo en el ser y en hacer

Ya explicamos que en las neurosis – https://eldiariodesantiago.cl/archivo/127938 las personas padecen:

  • Una ineficiencia considerable;
  • Una proterva adaptación social ;
  • Con una serie de síntomas somáticos y psíquicos que establece el tipo de neurosis que estamos padeciendo.

No obstante, nos desacertamos con un grupo de personas en los que son muy extraños, si es que coexisten, los conflictos en cualesquiera de estos tres campos, es decir:

  • En los clásicos síntomas psíquicos y somáticos;
  • Su disfunción y ajuste social;
  • Que efectivamente son representativas de enfermedad en la personalidad como la disfunción somática.

Por lo tanto, debemos comprender que las distintas fobias, tales como:

  • La autodisomofobia -miedo a oler mal-;
  • La cimofobia – miedo a las olas del mar-;
  • La aerofobia – miedo a ir en avión-;
  • La claustrofobia -miedo a los lugares cerrados-;

Así como las compulsiones tales como:

Para expertos y profanos, este grupo está ubicado entre la franca neurosis y los individuos mejor “adaptados” y transitan por el mundo sin llamar mayormente la atención, de manera tal, que logran ser cualificados como personas comunes y corrientes, pese a que, como ya hemos dicho en nuestras columnas, sus procesos adaptativos, principalmente en sus relaciones humanas, afectivas y sus interacciones con la vida en general, puede ser muy carente y, por lo mismo son personas:

  • Muy infelices;

Que pugnan por conseguir:

  • Amor;
  • Aquiescencia;
  • Éxitos;

 

Mas, están incapacitados en la expresión de los procederes del carácter que concurren en las ya especificadas recompensas de la vida.

Hoy sabemos, sin lugar a dudas, que quien matiza todos los procesos sico-emocionales e incluso los somáticos, es nuestra personalidad, en tanto y en cuanto en la enfermedad como en la “normalidad”, y que, por lo tanto, parafraseando al filósofo quien afirmaba que:

  • Nada ocurre en el cuerpo que no tenga su efecto en nuestra mente, así como que nada sucede en nuestra mente que no afecte al cuerpo;

Podemos afirmar junto a un innúmero de autores, que:

  • Lo orgánico y lo neurótico están tan indisolublemente mezclados que no podemos dejar de de considerar el estudio del carácter del hombre, que es quien finalmente contribuye a erigir la sociedad, las cuales a su vez “hacer caer la balanza” para formar o “deformar” neuróticamente a sus descendientes.

Aunque para muchos, lo que voy a afirmar, provoque rechazo, puedo decir con toda certeza que:

  • Son estos caracteres o “personajes” neuróticos;
  • Que coexisten sin ser “estar a la mira”;
  • Así como tampoco, “especificados”;
  • Los que contribuyen tanto a la elaboración de neurosis y psicosis en su familia;
  • En forma similar a la de un portador de COVID-19 sin diagnóstico, que puede contaminar a toda una familia e incluso, a toda una comunidad.

NORMALIDAD V/S ANORMALIDAD

De todo lo dicho, se desprende que, en el fondo, la enfermedad psicológica o lo que es peor y más grave aún, la neurosis, el carácter neurótico y la normalidad tienen una línea muy débil que las define. Por lo que , ya podemos afirmar para vuestra compresión, que:

  • Entre el más normal de los mortales -si existiera tal espécimen- y ;
  • El más loco de los locos“, -si existiera tal espécimen-;
  • La diferencia en cuantitativa y no cualitativa.
  • Definitivamente entonces, “todos somos iguales” en lo cualitativo.

Lo voy a graficar con un chiste que le encantaba a Julio Videla -gran, gran conductor, con quién por años, aportábamos a mejorar la convivencia de la familia chilena con nuestra “Escuela para Padres” en Radio Gigante y antes en Radio Portales:

  • Víctor, ¿porque no me señala cual es la diferencia entre el neurótico y el loco?
  • Mire julio, cuando el loco cree que dos más dos son 22, lo cree de verdad, el neurótico sabe que dos más dos son 4, ¡pero…!p….! que le molesta que sean cuatro;
  • Es decir, uno vive con la realidad externa distorsionada, ese es el loco, para él, la realidad externa, no existe, lo que el cree, su creencia interna, esa es la realidad.
  • El neurótico tiene la capacidad de reconocer la realidad externa, sin embargo, o le molesta tal cual es , o definitivamente no logra ajustar sus comportamientos a la necesidad de esa realidad.
  • El loco dice “Yo soy Jesucristo”;
  • El neurótico dice, “me gustaría ser como…”

Por eso, tenemos al mundo de hoy operándose todo lo posible, nadie se quiere tal como es:

  • No hay autenticidad en nuestro vivir;
  • Vivimos del slogan;
  • Publican que tal o cual artista se operó;
  • O, la foto “desnuda” de tal otra, y se llena de like y visitas por miles ¿=?
  • Llenamos nuestro “tiempo libre” de banalidades.

Ahora bien, siguiendo con nuestra exposición, si dijimos que existen solamente grados que diferencian a:

  • Una neurosis;
  • El neurótico y ;
  • El carácter normal bien adaptado;

¿Cómo podemos hacer para concluir dónde concluye la normalidad y dónde inicia la anormalidad ?”.

Creemos que Glover, psicoanalista inglés, nos ha dado la mejor pauta en tal sentido, cuando define al individuo normal como aquel que:

  • Está “libre de síntomas;
  • No perturbado por un conflicto mental;
  • Tiene una capacidad de trabajo satisfactoria y
  • Puede amar a alguien que no sea el mismo”.

Analizando esta descripción, podemos señalar que:

  • En cuanto al “conflicto mental”, tenemos que convenir que no existe nadie enteramente libre de el;
  • No obstante, se consigue estar relativamente libre, de forma tal que no obstaculiza las relaciones diarias o los propósitos futuros.

Respecto al trabajo, estos caracteres neuróticos, tienen una capacidad de trabajo enormemente alterada debido a:

  • La insatisfacción o disgusto por el trabajo;
  • A factores psicológicos insondables, inconscientes;
  • Una “inexplicable” falta de iniciativa, de plan o propósito;
  • Otras, una labor escasamente correlacionada con el ritmo social.
  • También debemos incluir en este grupo, a los que son extremadamente trabajólicos;
  • Que desean mantenerse “ocupados” como una forma de acallar sus “ruidos” inconscientes.

Finalmente, y lo más importante para nosotros:

INCAPACIDAD DE AMAR

  • La capacidad para amar a alguien que no sea uno mismo puede estar gravemente perturbada.
  • Algunos de estos individuos exhiben una apariencia amistosa y afectuosa que es muy engañosa;
  • Ella tiene todo el aspecto de la realidad, pero, es la parte más trivial de una manera que, como un traje de disfraz, es solo usada esporádicamente.
  • Cuando intimamos con estas personas;
  • O tomamos mayor conocimiento de su historial afectivo;
  • O a través de una relación más prolongada, advertimos su total incapacidad para interesarse intensa y verdaderamente por cosa alguna que no les repercuta vitalmente a ellos mismos.

Además, cuando nos enfocamos en su personalidad, mediante “el microscopio de la psicopatología”, descubrimos:

  • Frialdad e indolencia acentuada;
  • Auténtica suspicacia y odio;
  • Un deseo de aprovecharse de todo aquel con quien entran en contacto, especialmente en aquellos que poseen una personalidad psicopática.

 

 

 

CARACTERÍSTICAS QUE DEFINEN

Cuando nos hemos referido en nuestras columnas, al criterio a usar con respecto a una personalidad anormal, hemos mencionado muchas veces como una forma de explicitar cualesquiera de las desviaciones de una integración bien equilibrada lo siguiente:

  • Que una de ellas, es el predominio de reacciones emocionales inmaduras con respecto a una situación;
  • Apropiada solo en un niño o un lactante;
  • Sin embargo, debemos aclarar que no existe criterio alguno que por sí mismo sea suficiente para puntualizar un comportamiento, un sentimiento o una actividad mental como desviada, anormal o psicopatológica, lógicamente dentro de ciertos parámetros, ya que, caso contrario estaríamos hablando de una relatividad peligrosa y anárquica

PASEANDO POR LA GEOGRAFIA DE COMPORTAMIENTOS NEURÓTICOS

Voy a describir los distintos tipos de comportamientos que podemos encontrar en quienes padecen este grave trastorno, que se acerca más a la “neurosis del carácter” que a cualesquiera de las más conocidas y diagnosticadas,  tratando de abarcarlos todos, reconociendo de antemano la gran dificultad para conseguirlo,  ya sea por su extensión como por su complejidad.

Para hacerlo más comprensible, imagine, estimado lector, de nuestro Diario de Santiago, que nos adentráramos en un bosque poblado de diversos árboles, y que un guía les va mostrando, explicando y dando a conocer el nombre de cada uno de ellos y sus características, pues bien, le invito a que entremos en este bosque de comportamientos humanos erráticos y neuróticos. Si se reconoce en alguno de ellos, llegó el momento, de que se proponga ser feliz y llevarla a los “otros”, dándole quizás así, el único y verdadero sentido a nuestra existencia:

EXISTEN LOS QUE:

  • Los que exigen una excesiva atención y mimos;
  • Los que no pueden soportar privaciones;
  • Los que no pueden ser frustrados sin sentirse deprimidos o malhumorados;
  • Los que no pueden contener los impulsos agresivos o sexuales;
  • Los que no pueden esperar la recompensa del esfuerzo;
  • Los que persiguen planes o actividades vanas, a veces con cierto conocimiento de su inutilidad, pero aparentemente con una compulsión a realizarlos;
  • Los que no se dan cuenta momentáneamente de la futilidad de su actividad, ejemplo de ello es la obsesión del juego en adolescentes;
  • Los que tienen grandes dificultades en sus relaciones sociales, lo que suele llamarse “angustia social”, más conocida como timidez;
  • Los que experimentan grandes sentimientos de inferioridad en cualquier grupo;
  • Los que no pueden renunciar a una invitación por temor a ofender a alguien;
  • Los que están en constante angustia por miedo a hablar mucho o demasiado poco;
  • Los que son demasiado fríos;
  • Los que son formalmente educados y reservados;
  • Los que nunca se “abandonan” y no pueden tomar parte de una situación de humor o alegría, principalmente con sus hijos.
  • Los que tienen dificultades en su vida amorosa;
  • Algunos anhelan amor, pero no pueden establecer relación con los que podrían brindárselo.
  • Los que se quejan de que no tienen oportunidades, aunque no hacen nunca nada que pueda estimular dicha oportunidad.
  • Los que van aun más lejos, en una serie de relaciones sexuales sin sentido;
  • Los que viven esperando encontrar el perfecto amante y la perfecta situación amorosa.

No podemos dejar de reconocer que, aunque son placenteras, -el orgasmo lo es-, nunca puede alcanzarse en estas relaciones una satisfacción permanente o continua, ¿por qué? Porque existen:

  • Los que en realidad están buscando el deseado objeto de amor de la infancia y aunque en cada amorío cree durante un tiempo que lo ha encontrado, no corresponde a su ideal inconsciente y, por lo tanto, existen ;
  • Los que, por esa razón, se sienten desengañados una vez más, apartando al objeto que le parece ahora eróticamente degradado, ya fue poseído;
  • Los que viven una vida sexual restringida, llamados ascéticos;
  • Los que se dedican a alguna actividad destinada a restringir los placeres de los demás;
  • Los que llamamos excéntricos, cuya ideación o actividad es la de un auto-designado combatiente contra determinado mal social;
  • Los que se dedican a ciertos propósitos sociales en una forma tan individual, entusiasta y a menudo extraña, que anula sus esfuerzos a causa de lo ridículo de su enfoque. Desgraciadamente, la prensa para vender, les da tribuna a estos personajes;
  • Los que se sienten “siempre” desengañados;
  • Los que entran en una relación social, pero esta relación nunca les proporciona todo lo que han esperado en la fantasía, que siempre es mucho más de lo que se podría esperar de la situación real.
  • Los que llamamos junto a Freud, “arruinados por el éxito”;
  • Los que pueden, por ejemplo, esforzarse en forma poco común por alcanzar alguna posición o designación sólo para ser incapaces de utilizarla o apreciarla cuando logran el fin, sus sentimientos inconscientes de culpa se lo impiden;
  • Los que son desgraciados pues la culpa los agobia;
  • Los que cuya culpa, constituye un impulso tan sobresaliente de su personalidad, que cometen fechorías con el propósito de asegurarse el castigo que puede aliviar su tensión interna. Una vez encarcelados, adquieren una “gran paz mental”;
  • Los que parecen haber sexualizado el castigo en una forma masoquista y que parecen compulsados repetidamente a colocarse en situaciones censurables a pesar de poseer una inteligencia que podría evitar esta repetición. Por ejemplo, los exhibicionistas, los voyeristas.
  • Los que son extremadamente narcisistas;
  • Los que sólo desean ser amados y que no pueden dar, a su vez, amor;
  • Los que son como niños que sólo exigen ser alimentados, cuidados y adorados pero que no quieren dar nada.
  • Los que necesitan que el ambiente les brinde continuamente solo satisfacciones y gratificaciones o su autoestima se desmorona.
  • Los que nunca se permiten sentir una depresión por un fracaso temporario en la estima del ambiente;
  • Los que mantienen una auto-exigencia perfeccionista tan constante, que no puede ocurrir ninguna disminución al respecto.
  • Los que exigen una compensación permanente del ambiente o de “alguien” por algo que ha sido proporcionado insuficientemente o ha faltado en su infancia;
  • Los que han sufrido una privación oral durante el período de lactancia, o más grave aún , una privación de amor;
  • Los que utilizan a menudo el acto sexual, si se permiten actividades genitales, como una forma de regular su autoestima;
  • Los que pueden desarrollar conductas psicopáticas;
  • Los que son incapaces de encontrar una satisfacción emocional suficiente en la realidad;
  • Los que, por lo mismo, recurren al uso de alcohol o drogas que pueden embotar el dolor de su existencia;
  • Los que se tornan alcohólicos, tienen imparajitablemente, algún tipo de perturbación neurótica de carácter.
  • Los que sólo encuentran felicidad y satisfacción entregándose exageradamente al alcohol;
  • Los que sólo bajo su influjo, la auto estima se eleva hasta un nivel tolerable, entonces pueden tener amigos, especialmente de su propio sexo, aunque la irritabilidad pueda irrumpir debido a su sensibilidad poco común.
  • Los que suspiran por cariño, que encuentran difícil de satisfacer;
  • Los que sufren de angustia social -timidez-;
  • Los que viven una vida solitaria;
  • Los que sólo pueden amarse a sí mismos;
  • Los que están propensos a obtener una pequeña satisfacción real del amor y de la actividad heterosexual;
  • Los que pueden renunciar a su sexualidad;
  • Los que se procuran la satisfacción y “felicidad” en la fantasía.

Finalmente, existe un tipo ante cuyo carácter, se duda en calificarlo de neurótico, aunque influye mucho para producir neurosis en su descendencia:

  • Hablamos de la figura parental más bien huraña;
  • Afectivamente fría;
  • Que puede haber logrado éxito social y económico;
  • Que puede tener una débil relación con ciertos amigos adultos;
  • Que suministra todos los gustos lujosos a su familia, pero que nunca puede descender emocionalmente hasta el nivel de sus hijos y brindarles atmósfera de afecto, interés o estimulación;
  • Todo esto, derivado de una compulsión a lograr éxitos en su propia vida que ha surgido de su propia frustración infantil y que no ha logrado reprimir exitosamente como para hacerles creer en tales cosas superfluas.

Muchos no ven en esta actitud un defecto, el hombre o la mujer puede dedicar mucho de su tiempo a:

EXISTEN ENTONCES

  • Los que se dedican a empresas de beneficencia y asistencia social, en desmedro y abandono de su propia familia;
  • Los que pueden ser considerados llenos de bondad humana, pero en su propio hogar no son afables ni por un instante.
  • Los que la falta de amistad y de capacidad para mostrar cariño puede perjudicar seriamente a sus hijos en su capacidad de amor.
  • Los que pueden disminuir la capacidad del niño para trabajar, ya que no se le muestra en el hogar ninguna compensación o interés por la realización precoz y pequeña.

En un hijo de tales padres puede desarrollarse una frialdad o inestabilidad emocional correspondiente y en consecuencia puede desenvolverse cualquier tipo de anomalía de carácter como resultado de la interacción de los otros caracteres en la escena familiar. Como ya hemos señalado, muchas neurosis y psicosis se desarrollan por estas actitudes parentales.

LOS SOBREPROTECTORES

Existen:

  • Los que raramente son considerados “anormales”, es el padre o la madre, que, sin discriminación manifiesta afecto por el niño, protegiéndolo de todas las frustraciones y desengaños;
  • Los que nunca les proporcionan a sus hijos la oportunidad de superar la frustración y el desengaño por sí mismo, y que, por lo tanto, los deja deficientemente preparado para luchar en las inevitables batallas de la vida ulterior.
  • ¿Cómo puede hacerlo, cuando nunca se le ha demostrado o permitido desentrañar sobre la vida?

Es tácitamente aceptado por psicólogos y educadores que la formación para enfrentar las negaciones, los peligros y las responsabilidades de la vida tiene que comenzar temprano:

  • Los que cuando niños no sólo están protegidos por el temor de que el “demonio” de la sexualidad penetre en su conciencia;
  • Los que no reciben enseñanza en el sentido de los valores y en las otras esferas;
  • Los que no se les niega juguetes, ni placeres, ni paseos, porque los padres no pueden soportar el mal genio del niño o su displacer. Dado que la recompensa no representa el pago de un esfuerzo consistente y como resultado no se le exige ningún esfuerzo, no fomenta en la personalidad del niño ni el incentivo ni la capacidad por el esfuerzo.
  • Los que no se niegan ante sus exigencias, por lo tanto, no existe la oportunidad para que el niño desarrolle nuevos canales de actividad como sustitutos.

Tal padre puede haber hecho personalmente una muy buena adaptación a la vida, pero sólo en estos determinados puntos actúa como un mal padre:

  • Los que no comprenden que el buen padre no es sólo el padre que da, sino el padre que restringe y que da en proporción al esfuerzo, y que es al fin el mejor padre porque dicha actitud en todas las personas prepara al niño para la vida en una sociedad donde el propio éxito depende del esfuerzo.

Mas grave aún, existe el tipo de padre que sobreprotege al niño “para su propia ventaja”:

  • Los que, en su niñez, son privados de ciertos juegos, de viajes con sus compañeros al campo, por temor de que encuentre cierto peligro y mamá y papá no estén allí́ para protegerlo. Esto constituye generalmente tal frustración para el niño que “odia” a sus padres por ello;
  • Los que , en su vida amorosa no se satisfacen con el compañero marital y para suplir esto, forman un ligamen emocional inmoderado con el hijo del sexo opuesto.
  • Los que buscan las atenciones del hijo (a) con exclusión del compañero marital y se siente celoso de las actividades del niño (a) con los de su propia edad;

Esto suele ser llevado en forma tan sutil que a menudo no es reconocido por nadie hasta que el niño (a) es demasiado grande y su carrera y matrimonio han fracasado por este lazo emocional patológico.

RELACIONES HUMANAS

Existen los sádicos encubiertos:

  • Los que liberan cargas de sadismo en forma socializada, por ejemplo, decir “verdades que duelen”;
  • Los que basados en un afán extremo de limpieza y orden atormenta a todos con sus reglas estrictas al respecto. El psicoanálisis denomina esta conducta como “psicosis del ama de casa”.
  • Los que como padres son extremadamente perfeccionistas, exigentes;
  • Los que liberan estas mismas cargas presionando lo indecible para transformar a sus niños en adultos en miniatura;
  • Los que como padres que tienen en realidad un “odio” o rechazo inconsciente profundo por un hijo;
  • Los que, su expresión de “amor”, oculta sólo una insistencia compulsiva sobre ciertos patrones de conducta, insistencia que en ninguna forma es “buena” para el niño, pero que constituye una defensa contra los propios deseos más profundos del padre;
  • Los que escandalizan ante estos planteamientos, les invito a revisar las estadísticas de los nacimientos de hijos no deseados y cuantos evolucionan hacia una resolución positiva;

¿Quién podría sospechar que mi sobreprotección, es en realidad una defensa inconsciente para encubrir sentimientos contrarios? Esto es conocido en el psicoanálisis como formación reactiva.

FELICIDIO

  • ¿La cantidad de niños asesinados en el mundo, -filicidios- a manos de sus padres?
  • Aunque suene de otra época, todavía los niños sufren castigos físicos inimaginables en sus propios hogares;
  • Como promedio, 6 de cada 10 niños del mundo (unos 1.000 millones) de 2 a 14 años de edad sufren de manera periódica castigos físicos
  • Las cifras de la UNICEF; 500 niños al día mueren, aproximadamente en el mundo, por la violencia de sus padres;
  • Cada día un promedio de 137 mujeres alrededor del mundo muere a manos de su pareja o de un miembro de su familia, según una información dada a conocer por Naciones Unidas;
  • ¿??????????? ¿A nadie le interesan los niños? Los padres, especialmente las madres matan más niños que las muertes de género…
  • ¿Dónde están las campañas de protección a la vida del niño?
  • Tenemos que entender de una vez por todas que el maltrato y el desamor en nuestra infancia, en cualquiera de sus formas, enluta nuestro camino hacia una afectividad sana y normal; genera seres humanos distorsionados, deformados, dañados. Solo el amor, la ternura y la tolerancia genera seres humanos en la extensión de la palabra y pensamiento con el cual tratamos de definir …ser humano:

UN CASO

  • Niña Pierina https://larepublica.pe/sociedad/590963-asesinato-de-pierina-a-manos-de-su-madre-causa-conmocion/
  • Carta amorosa le escribió Pierina a su mamá asesina
  • Le decía “te quiero, te amo” y encima le pedía perdón por pecados
  • ‘¡Mamita, mamita cuánto te quiero, que mi cariño llegue hasta el cielo!’. Estas fueron las conmovedoras palabras que la pequeña Pierina le escribió a su madre en una carta, para pedirle perdón por pecados que nunca habría cometido. A sus nueve años, la inocente niña nunca imaginó que su progenitora terminaría torturándola y matándola.
  • ‘Sabías que te amo mucho, perdóname por todos mis pecados, por favor. Sé que me he portado mal, pero aún te quiero, así te haya hecho sentir mal’, escribió la menor a Isabel Tello Chanduví, en una misiva por el Día de la Madre.
  • Acaso fue tanta la culpa que le hizo cargar su madre por la mala relación que tenían, ¿que la pequeña le pedía en el escrito una nueva oportunidad ?
  • ‘Te pido perdón, eres mi reina, mi corazón y te pido que me des una oportunidad’, expresa la carta escrita a puño y letra por la menor, a la cual accedió el programa ‘Panorama’.

 

  • EL CRIMEN
  • Pierina Nicole Cardozo Tello fue brutalmente asesinada el lunes 14 de noviembre en el interior de su domicilio en San Miguel.
  • Según la policía, a la niña se le encontró una media introducida en la boca de su estómago, lo que confirma que sufrió tortura antes de su muerte.
  • En el informe, elaborado por los expertos, se detalla que la pequeña fue hallada desnuda, tirada en el piso boca arriba, con escoriaciones, hematomas y laceraciones en diferentes partes del cuerpo, la cabeza y el rostro. Tenía los labios parcialmente cosidos con hilo de algodón.
  • Además, había sido violada con un palo de escoba.

A esta “madre” le dieron cadena perpetua en Perú.

¿NATURALEZA HUMANA?

Freud afirmaba: “Los seres humanos no somos ni buenos ni malos… somos”;

 yo digo que, “mientras más amor recibimos en nuestra infancia, mas cerca estamos de ser buenos”.

Ejemplos de los distintos planteamientos:

  • La mujer cuando niña tuvo que luchar contra tensiones sexuales puede insistir exigiendo una conducta restringida de parte de su hija que arruinará su adaptación social.
  • Algunas madres consideran a su hija como una seria rival ya desde los más primeros intereses de la niña hacia su padre, que provoca cualquier respuesta por parte de éste lo que va a generar conductas celosas y agresivas hacia la hija;
  • La madre envidia la oportunidad de la niña para gozar de lo que ella no pudo, y como resultado de ello hace inconscientemente mas difíciles, por medio de la restricción, las oportunidades de la niña para la felicidad;

Menos frecuentes es el padre que atormenta a su hijo en estas formas.

  • Los que en su condición de padre o madre desarrollan formas encubiertas de “apoderarse” de la hija para evitar que ella se acerque al progenitor del sexo opuesto.

Creo que todos podemos reconocernos en algunos de estos puntos que estoy dejando a vuestra consideración, ahora les invito a:

  • Reflexionar,
  • A cotejar,
  • A tratar no sólo de entender, si no a comprender, y para ello;

Les dejo tres anécdotas que viví́ derivadas de mi programa “Escuela para Padres” en Radio Gigante junto a Julio Videla, gran amigo, con quien hicimos grandes cosas en la Radiotelefonía Chilena.

  • Caso 1: Llama una señora y dice, la verdad es que no sé porque estoy llamando, llegué como cada día a mi local, empecé́ a sintonizar una radio y me llamo la atención la voz del señor Sforzini. Luego puse atención sobre lo que hablaba. De pronto, me di cuenta que eso es lo que he estado haciendo todos estos años. He estado rechazando a mi hijo desde que nació́. Gracias, creo que esto cambiará nuestras vidas.
  • Caso 2: Estoy en un acto semipúblico y me corresponde intervenir. Termina todo el acto. Voy hacia los estacionamientos y escucho, “Víctor, Víctor, de Escuela para Padres, me giro y una adolescente de unos 20 años le dice a su amiga, “es él , es él”. Se me acerca y dice: “Quiero darle las gracias, escuchamos y grabamos su programa sobre la sobreprotección junto a mi madre, y ella entendió́ lo que estaba mal entre nosotras y desde entonces nuestra vida ha cambiado . Gracias muchas gracias”.
  • Caso 3: Nos llama una auditora quién nos plantea la siguiente pregunta y situación:

Auditora: Don Víctor, me traje mis sobrinos de Talca a Santiago, ya que desgraciadamente mi hermana los tenía abandonados, a ella no le gusta ser madre. Mis sobrinos estaban retrasados en todos los aspectos. Conmigo han mejorado, son excelentes alumnos, mi problema y he aquí la pregunta, es que mi hermana se los quiere llevar de vuelta después de casi dos años que ellos viven conmigo… Tengo temor de que vayan a retroceder… ¿qué me puede decir don Víctor?

Mi respuesta: Sus aprehensiones desgraciadamente son valederas, al volver ellos a un ambiente empobrecido de:

  • Estimulación;
  • Motivación;
  • Psicológico y emocional, van a retroceder, es lo esperable. Que triste por ellos.

COROLARIO

Educar en y para el amor, es instaurar un superyó sano al interior de nuestros hijos, progresando como padres, como niños y como familia juntos, todo un camino con muchas exigencias y perseverancia, tarea que solo pueden llevar a cabo padres maduros, no neuróticos, y como lo último es una pandemia mundial entendamos que el remedio es educarnos en el amor.

Frases

  • “Los niños representan como tales las conductas de sus padres para con ellos… ellos expresan la conducta infantil de sus padres;
  • Por su salud mental futura un niño necesita desesperadamente que sus padres sean congruentes-coherentes”… Sforzini

Espero que esta columna pueda provocar en ustedes algún remezón que mejore la calidad de vida de sus familias.

Dedicado a la memoria de Hernán Díaz Nantes Q.E.P.D. . Gracias Hernán, tarde razoné la metáfora de la llave en el fondo del mar.

por Víctor Sforzini Sepúlveda

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