Hay algo de Los restos del día, esa extraordinaria novela de Kazuo Ishiguro sobre la Inglaterra de mediados del siglo pasado, en los tiempos que corren. Y no por eso de que somos los ingleses de América –porque a esta altura de ingleses nos va quedando poco-, sino por lo del fin de una época. Eso es lo que retrata el premio Nobel de Literatura a través de los ojos de ese mayordomo que magistralmente interpretó Anthony Hopkins en la adaptación cinematográfica de James Ivory. Un recorrido sobre lo que alguna vez fue y ya dejó de ser. La inevitabilidad del cambio, dirán algunos o la nostalgia por lo que quedó atrás, sugerirán otros. Es la lógica de los periodos de transición. Y en eso parece que estamos ahora, transitando entre el Viejo y el Nuevo Regimen. El asunto es que no todos parecen estar convencidos de que la transición va por buen camino.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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