Esta tarde comenzó la revisión de los proyectos que apuntan a permitir un nuevo retitro de los fondos de pensiones en la comisión de Constitución de la Cámara, instancia que se abocó a escuchar las exposiciones del Gobierno y la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, quienes advirtieron sobre los efectos nocivos que un quinto giro podría ocasionar sobre la inflación y la reactivación económica.

De este modo, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, se refirió al impacto que un nuevo giro previsional tendría sobre la inflación, que ya alcanzó el 9,4% anual a nivel nacional. “Un nuevo retiro tendría un efecto sobre la inflación cercana a 5%, o sea si hoy día tenemos 9,5%, estaríamos en 14,5%. Esto sin considerar que en los próximos meses el Banco Central todavía estima que va a subir algo más la inflación, es muy probable que lleguemos a 10%, pero un retiro le agregaría 5 puntos porcentuales más a esa inflación”, apuntó Marcel.

“Un nuevo retiro hoy día tendría un efecto menor sobre la demanda que en los retiros anteriores, porque estaría más concentrado en sectores de altos ingresos, que consumen una proporción menor de sus recursos, pero, por otro lado, el impacto sobre el tipo de cambio sería mayor. Y con eso, en lugar de tener una inflación que se comenzaría estabilizar en mayo-junio de este año, tendríamos una inflación que seguiría durante cuatro, cinco meses más, comparado esto con una trayectoria que ya tiene el Informe de Política Monetaria (IPoM) que por septiembre de este año ya mostraría bajas más claras de la inflación”, acotó.

Por otro lado, advirtió que “los nuevos retiros le quitan poder adquisitivo incluso a los fondos que se retiraron previamente, mayor inflación significa que la plata que mucha gente ha guardado de los retiros anteriores tendría un poder adquisitivo menor”.

Respecto de costos fiscales, el titular de Hacienda señaló que “en el neto, vamos a tener algo más o menos como US$1 mil millones de costo fiscal por una vez en el caso de un retiro, pero el efecto permanente, que se refleja en el servicio de la deuda del Fisco es mucho más importante, porque si los retiros aumentan las tasas de interés, entonces le sale más costoso al Gobierno endeudarse”.

“El Gobierno se financia más o menos en un 75% en el mercado local, entonces, eso significa que en la medida de que los retiros y las perspectivas de que se sigan repitiendo en el futuro aumente las tasas de interés, significa que el Fisco va a tener que gastar más en el servicio de su deuda, nuestra estimación para el efecto de eso es de US$2.500 millones al año, y de manera estable en el tiempo”, acotó.

Ello, según explicó la autoridad, “sería prácticamente equivalente a los recursos que se necesitarían para llevar la Pensión Garantizada Universal (PGU) a los $250 mil que es la meta del Gobierno. O sea, nos gastaríamos por la vía de mayor pago de intereses todo lo que necesitaríamos para llevar la PGU a $250 mil”.

Asimismo, el ex presidente del Banco Central comentó que cuando se produce un retiro deL 10% las AFP “libera encaje por US$501 millones, lo que se traslada a las utilidades de las AFP. O sea las AFP por efectos de la reducción del encaje que se requiere ganan plata con un retiro, no pierden plata. Por otra parte, sus utilidades no provienen de la rentabilidad de los fondos de pensiones, provienen de las cotizaciones previsionales, por lo tanto, los ingresos de las AFP no cambian con un retiro, en la medida que se siga cotizando”.

Con todo, afirmó que “el tema de los retiros tiende a enfatizar el concepto de propiedad de los fondos de pensiones, y, por lo tanto, da pie a una manera de mirar la seguridad social en la cual todo se reduce al tema de la propiedad (…) se termina transformando en un valor que se trata de imponer sobre un nuevo sistema previsional, o sobre una reforma que venga en el futuro”.

En ese sentido, la ministra del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, destacó que “los retiros de los fondos de pensiones no pueden entenderse como una ayuda social. Que las personas recurran a sus propios ahorros no es una ayuda; por el contrario, constituye un profundo daño a su bienestar en la vejez”.

Tras ello, indicó que “dada la situación actual, luego de tres retiros de fondos previsionales, un retiro adicional tendría un carácter profundamente regresivo. Lo señalamos ya que, por un lado, a febrero de 2022, existían 1.952.540 afiliados y pensionados que habían agotado su saldo y, por otro lado, los retiros se han ido concentrando crecientemente en el 20% de cotizantes de mayores ingresos, perspectiva que no se puede perder de vista cuando se está pensando que estos retiros lleguen a los sectores más necesitados de la población”.

Y continuó asegurando que “las pensiones ya son bajas, qué duda nos cabe, son extremadamente bajas en nuestro país. De la mitad de las personas que se pensionan cada mes, podemos dar cuenta de que las mujeres se acogen con una pensión autofinanciada que bordea las 2UF dependiendo el mes que miremos, incluso en algunos meses aún peor, hasta 1UF. Y con los tres retiros esta situación se agudizado extremo. La Superintendencia de Pensiones ha estimado que las pensiones autofinanciadas van a caer en un 28,3% en promedio”.

“Lo anterior implica amplificar aún más la brecha de género en materia previsional, por cuanto para las mujeres se estima que la caída en el monto de la pensión será de 33% en promedio, mientras que para los hombres será de 24%”, subrayó Jara.

La visión del Banco Central

Según señaló la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, “el tercer retiro y la discusión del cuarto retiro generaron consecuencias muy negativas sobre el bienestar de las personas: la inflación aumentó significativamente, las posibilidades de acceder a un crédito hipotecarios se vieron muy afectadas. Incluso, sin un nuevo retiro, aún no hemos visto todas las consecuencias de los anteriores”.

“Los efectos de reducción del mercado de capitales y desinversión de las empresas se verán en el mediano plazo”, añadió.

Dicho eso, comentó que un nuevo retiro “podría desencadenar efectos de magnitudes más importantes que el tercer retiro y cuyas consecuencias son difíciles de cuantificar. La efectividad de las políticas de contención es decreciente en la medida que se aplica en condiciones ya estresadas y en un contexto macroeconómico más complejo”.

“Tendríamos que la inflación legaría a niveles de 15% o más a mitad de este año”, subrayó, agregando que “veríamos un incremento de las tasas de largo plazo y del tipo de cambio. El tipo de cambio al aumentar dificulta y hace más compleja la aplicación de la política monetaria, se encarece el financiamiento, afecta las capacidades de crecimiento de largo plazo tras un efecto acumulativo en el mercado de capitales”.

Otro 10%, continuó, llevaría al mercado de capitales a retroceder cerca de 10 años en cuanto a profundidad, lo que se traduce, entre otras cosas, “en aumentos de tasas de interés muy importantes que se traspasan tarde o temprano a los créditos hipotecarios, al financiamiento de infraestructura pública y del propio Gobierno”.

Esta situación, además, subrayó Costa, podría llevar al Banco Central a subir más aún la Tasa de Política Monetaria (TPM) entre 200 y 400 puntos base.

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