La memoria es nuestra actividad cerebral más primordial. Sin ella, no podríamos hacer nada, ya que es la que nos permite seguir con vida y mantener al cuerpo en pleno funcionamiento de cara a prevenir posibles accidentes o fallos elementales y concretos en los que ya hemos caído más de una vez. Se adquiere gracias a la experiencia y en base a errores o a aprendizaje selectivo de ideas y conceptos.

Por tanto, la memoria al fin y al cabo garantiza la supervivencia del individuo en un entorno determinado. Para adquirirla, debemos experimentar. El niño sabe que no debe tocar el cactus porque ya una vez lo estrujó y se le clavaron sus púas. Este es solo un ejemplo de cómo funciona a nivel inconsciente. Del mismo modo en que los padres se apresuran a enseñar a sus hijos que, cuando el semáforo se pone en verde deben cruzar de acera y cuando está en rojo quedarse esperando a que pasen los coches. Una lección que el niño aprende de por vida y le ayuda a ganar autonomía.

Los científicos descubrieron que al hacer malabares aumentó la materia gris en las áreas del hipocampo y el neocórtex de los individuos

Pero evidentemente, la memoria es un recurso cognitivo más complejo y avanzado, ya que aquellos que gozan de tener una buena capacidad para retener frases, recuerdos o imágenes tendrán mayor éxito académico. Aunque no siempre está reñida con la inteligencia, sí que tienen muchas cosas en común. ¿Cómo potenciar al máximo tu memoria si crees que has ido perdiéndola a lo largo de los años? Recientemente, la ‘BBC’ ha sacado un vídeo explicativo en el que dan voz a diferentes expertos con trucos y estudios que han demostrado ser infalibles a la hora de entrenar la capacidad de atención y de recordar. Como por ejemplo, hacer malabares. Sí, esta tarea que requiere habilidad y maña física también influye en gran medida en tu cognición.

Un estudio reunió a 24 personas en el que ninguna de ellas practicaba malabares de antemano. Se les dividió en dos grupos, uno de ellos haría malabares durante tres meses mientras que el otro seguiría en sus quehaceres cotidianos. Al final del experimento, los investigadores descubrieron que aquellos que no realizaron malabarismos no mostraron grandes diferencias en la actividad cerebral durante el período de la prueba. En cambio, los científicos hallaron que en el otro grupo los individuos mostraron un aumento de la materia gris en las áreas del hipocampo y el neocórtex, las partes del cerebro asociadas a la memoria, la actividad visual y motora.

A fin de cuentas, el cerebro es como un músculo y necesita ejercitarse. Tampoco es que debas hacerte un experto malabarista para aprender más cosas. En este caso, el medio británico aconseja establecer un lugar de los recuerdos, que en su traducción literal ellos llaman “un palacio de memoria”. Básicamente, consiste en asignar a cada uno de los objetos que tienes dispuestos en un espacio determinado un pensamiento o idea del que te quieras acordar, de tal modo que cada vez que los veas o recuerdes, la memoria se desplace hacia ellos.

Lo primero que debes hacer es un repaso de las cosas que más tienes a mano o con las que convives a diario. Intenta fijar un recuerdo o pensamiento a cada una de ellas, ya sea los productos de la lista de la compra o bien un hecho pasado del que necesites acordarte. Después, coloca dichos objetos de una manera estratégica para que así cada uno de ellos te evoque un recuerdo que lleve al siguiente de forma espontánea.

Memoria visual

Numéralos. Lo más recomendable es sintetizar mucho aquellas cosas de las que te quieres acordar para que sea más fácil. Entonces, cada vez que entres en la sala, inmediatamente recordarás aquello imprescindible que por nada del mundo querrías olvidarte, todo gracias a la memoria visual. De cara a un examen, puedes asociar un color de estos objetos a una definición o a un número (que bien puede ser una fecha de algún evento histórico). Si recuerdas que tenías el cuaderno rojo justo encima de la mesilla, tu cerebro asociará rápidamente este tono con el número anteriormente memorizado. Para hacerlo más simple, a la hora de realizar los apuntes apunta cada dato o número con un color, bien grande, para que aunque no goces de mucha capacidad de recordar frases, contenidos o meras cifras al menos las aprendas a través del ojo.

El último consejo para agilizar más ese proceso de memoria consiste en dejar un cuaderno y un bolígrafo encima de la mesita de noche. La clave está en anotar cada una de las cosas que sueñas que, por cierto, ahora mismo de cuarentena se caracterizan por ser muy variadas y extrañas. Durante el sueño el cuerpo descansa, pero el cerebro se mantiene plenamente activo y ocupado procesando la información del día, alojando recuerdos. Y según algunos estudios, las personas que consiguen recordar sus sueños mejoran su memoria y gozan de un mayor espíritu creativo. Lo más difícil de esta empresa es contar con la motivación suficiente como para echar mano del papel y el bolígrafo para apuntar lo que acabas de soñar. Sin embargo, a lo largo de los días cuando leas lo que has escrito seguro que te sorprenderás. Al menos, como experimento, suena divertido. ¿A qué estás esperando para probarlo?

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