El Banco Central publicó este miércoles la minuta de su última Reunión de Política Monetaria (RPM) llevada a cabo el pasado 29 de marzo, en la cual decidió repetir por segunda vez consecutiva la histórica alza de 150 puntos base a la tasa de interés -aunque menor a lo que esperaba el mercado-, fijándola en 7%.

Esto para hacer frente a la fuerte inflación que se registra en el país, que en ese entonces se esperaba que llegase al 10% a mitad de año, pero que, sin embargo, ya está pronta a alcanzar ese nivel luego del dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) entregado la semana pasada y que dio cuenta de una potente alza mensual de 1,9%, dejando el acumulado anual en 9,4%.

Según la minuta, el Consejo de la entidad presidida por Rosanna Costa destacó una situación “especialmente desafiante” para decisiones de política monetaria, dado que se estaba en presencia de un “aparente cambio en la dirección cíclica de la economía, lo que planteaba dificultades para calibrar adecuadamente las señales de política monetaria, pues se corría el riesgo de llegar tarde o de ir demasiado rápido”.

Eso, sumado a que, a pesar de las rápidas e inéditas alzas de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en los últimos trimestres, las expectativas inflacionarias continuaban altas, además de las presiones inflacionarias derivadas de la guerra en Ucrania.

También se discutió sobre las razones detrás de estas expectativas, “en el sentido de si respondían a un juicio sobre la capacidad del Banco de cumplir con la meta de inflación o se originaban en una visión distinta respecto de la evolución futura de los determinantes de la inflación”. A juicio del consejo, “la segunda opción parecía una explicación más razonable”.

Pero, más allá de las razones que explicaran el comportamiento de las expectativas de inflación, el Consejo subrayó que “el hecho de que se mantuvieran por sobre 3% a dos años plazo era un tema de preocupación”, ya que esto podría generar una persistencia de la inflación mayor a la esperada, lo que podría llevar a una tasa rectora más contractiva aún.

En esa línea, los miembros del Consejo concordaron que la TPM “debía seguir aumentando a un ritmo significativo, coherente con un escenario donde la inflación anual ya era elevada y seguiría aumentando en lo inmediato”.

Así, el Central evalúo tres opciones: subir la tasa en 125 puntos base, 150 puntos base o 175 puntos base. La proyección del mercado, de que se elevaría en 200 puntos base, nunca fue opción.

“Todos los consejeros concordaron en que las tres opciones eran plausibles, pero que la opción de 150 puntos base era la que mejor se ajustaba técnica y comunicacionalmente con el mensaje que se quería transmitir”, señaló la minuta.

Subirla en 125 puntos, a juicio del ente rector, habría sido “una sorpresa importante, que podrí transmitir una menor preocupación relativa respecto del escenario inflacionario y sus perspectivas”, mientras que respecto al alza de 175 puntos “todos los consejeros concordaron en que podría dar mayores señales de preocupación por la inflación pero también podría dar indicios de una trayectoria de TPM que iría más allá de lo que indicaba el escenario central, por lo que era comunicacionalmente compleja”.

Además, el Consejo sostuvo que subirla más allá de 175 puntos base, como anticipaba el mercado, “estaba fuera del escenario macroeconómico que el Banco consideraba plausible”.

Por último, el texto destacó la necesidad de asegurar la convergencia de la inflación a la meta de 3% en un horizonte de dos años. “No hacerlo, no solo pondría en entredicho la credibilidad del Banco Central, sino que también pondría en riesgo a la economía”, cerró.

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