Y el riesgo de terminar, como recordaba hace unos días en una columna el investigador del Coes Juan Pablo Rodríguez, como Islandia, donde su constitución elaborada en forma inédita por la ciudadanía sigue sin aprobarse, paralizada en el Congreso a la espera de su ratificación.

Y eso que fue vista en su momento como un ejemplo de “respuesta institucional a las movilizaciones surgidas como reacción a la crisis económica de 2008”. Suena conocido.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

/Gap