Lamentable ver cuánto nos hundimos en la ignorancia. Parece ser la era de los que no saben y, peor aún, no buscan ni el conocimiento ni entender. La descalificación por el saber llega al paroxismo en la Convención Constitucional, que se ha convertido en una hija de estos tiempos. Pero no es nuevo. Sólo acentúa un poco los rasgos de la actual mayoría parlamentaria en el Congreso.

El Banco Central subió fuerte la tasa de interés el martes, como le corresponde hacerlo cuando los riesgos de una inflación desmadrada son evidentes. Contener la inflación bajo el 3% es su propósito por el daño que ésta provoca, partiendo por los más vulnerables que ven licuarse sus ingresos del trabajo. Hoy hay un exceso de liquidez en la economía, que la oferta no logra contener, lo que la conduce a mayores precios, y como todavía hay mucha plata de los retiros previsionales o de los subsidios del Estado ahorrados, todo indica que la espiral de consumo continuará.

El presidente del Banco Central, Mario Marcel, se lo explicó a los diputados, los que, sin embargo, igual aprobaron el cuarto retiro en la Comisión de Constitución el miércoles y ahondó la delicada situación de una economía sobre calentada con los senadores al darles a conocer el Informe de Política Monetaria (IPOM). Uno creería que le iban a preguntar, pero no, prefirieron emitir juicios. Muchos, sin ninguna base y haciendo gala de una ignorancia que debiera costarles el cargo (como desconocer el rol del Banco Central respecto al control de la inflación) y un desprecio  aterrador de la lógica económica.

Algunos consideraron que el ajuste de las tasas era una “provocación a la ciudadanía” (Miguel Angel Calisto, DC). Pamela Jiles acusó de mentir a quienes proyectan inflación. “Somos tonto hasta la 12”, ironizó el diputado PS Leonardo Soto, asegurando que “la inflación es importada”. Su par Karim Bianchi acusó al Banco Central de “especular”, seguramente sin leer las 100 páginas de razones fundadas para proyectar la inflación de este año a un  5,7%, incluso sin considerar un cuarto retiro. Pero si se trata de continuar con el vaciamiento de las pensiones, René  Saffirio sentenció que “los trabajadores no son responsables de los efectos macro”. Mucho más seguro, el socialista Marcos Ilabaca descartó que la mayor inflación la provoquen los retiros, argumentando que se han destinado principalmente a pagar deuda.

Las estocadas más viscerales, como siempre, salieron de la barra comunista fuera del Congreso. Ramón López, quien fue el jefe del programa económico del candidato a Presidente Daniel Jadue, opinó que “los jerarcas del BC cometieron la aberración de subir los intereses en 100% para desprestigiar los subsidios sociales como fuente de crecimiento”. Completó el dirigente Juan Andrés Lagos, asegurando que “el BC no tiene idea de economía a escala humana. Su referente son las 7 familias ricachonas”.

Lo que pasa es que la ignorancia desfachatada no paga. Tampoco el populismo legislativo cuando estamos en año de elecciones. ¿Por qué van a tener que entender que lo acumulado en cuentas bancarias y de ahorro a julio eran 32 mil MM de dólares más que un año antes, en plena pandemia?  ¿O que los millonarios IFES pagados por el Estado y los retiros de las cuentas previsionales son 6 veces más que las pérdidas de los ingresos del trabajo producto de la situación sanitaria?

No están obligados a razonar y escuchar los argumentos del IPOM por escrito y de boca del presidente del ente emisor. Como que el consumo de bienes durables hoy está 50% por encima de lo que era en un período normal en septiembre de 2019. Qué importa, dirán, si podemos seguir desfondando las AFP, terminamos con el sistema previsional sin tener ninguna alternativa, y de paso engañamos a los chilenos y les aseguramos que los retiros son para ellos y sin impuestos. Si la diputada comunista Karol Cariola llegó a sostener que es necesario seguir con las exacciones previsionales para mantener las ollas comunes. ¿Habrá escuchado la respuesta de Mario Marcel, que los sucesivos retiros se han ido concentrado en el 20% más rico y que la persona que está en una olla común no tiene ni un peso para sacarlo de su AFP?

Mario Marcel, simpatizante socialista, hoy es defenestrado por una izquierda que antes escuchaba la opinión experta y sabía que la gobernabilidad se jugaba en parte importante en el manejo de la economía. Para estos parlamentarios con conocimientos de la economía de una época pretérita a Adam Smith, la máxima autoridad ha pasado a ser uno más de cualquier piño. Sus otrora simpatizantes le cuelgan letreros, le suponen intenciones, lo descalifican. No quieren oír hablar de inflación, que las proyecciones de crecimiento de la economía se ajustaron fuerte a la baja para 2021 y 2022; menos que subirán los créditos hipotecarios y la UF, o que el peso perderá valor mientras los chilenos trasladan sus afectos al dólar.

En el IPOM de julio, el BC alude al factor “idiosincrático” para explicar la mayor incertidumbre, la devaluación de la moneda o el encarecimiento del financiamiento externo. El ente emisor acuñó otro término casi tan críptico como ese cuando dio a conocer el IPOM de junio de 2015: el “shock autónomo”. Igual que ahora, eran los políticos con sus reformas los que amenazaban la economía, no un cambio en las condiciones internas o externas. Entonces, como hoy, era la aplanadora política sobre la lógica económica, como dijo entonces Manuel Marfán, también del mundo socialista.  Sólo que ahora, después de un creciente desprecio de la voz técnica y especializada, y sostenido en el tiempo, recuperar la senda que le dio prosperidad a Chile se ve cada vez más difícil. Y la situación, mucho más grave.

Escrito por Pilar Molina, periodista, para ellibero.cl

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