“Escuchamos hoy que nos quieren vencer en el campo de batalla, ¡que lo intenten!”, dijo el presidente de Rusia, Vladímir Putin, durante una reunión con los líderes de los grupos parlamentarios de la Duma Estatal.

“Todavía no hemos iniciado nada en serio”, afirmó el jefe de Estado y acusó al ‘Occidente colectivo’ de haber librado la guerra en Donbass (en 2014). Según el mandatario, el conflicto estalló porque los países del llamado Occidente “organizaron y apoyaron el inconstitucional golpe de Estado militar”, al tiempo que “alentaron y justificaron el genocidio” en Donbass. “Es este mismo Occidente colectivo el instigador y perpetrador directo de lo que está sucediendo hoy”, remarcó.

En paralelo, subrayó que, si con el actual conflicto Occidente quería proceder a otra etapa de contención de Rusia, este escenario se materializó en cierta medida, ya que “se ha desatado la guerra, y se han impuesto sanciones”. Putin advirtió que estos países deberían darse cuenta de que ya “perdieron”, porque el inicio de la operación militar especial en Ucrania “significa también el comienzo de una ruptura radical del orden mundial a lo estadounidense”. En particular, esta ruptura representa “el inicio de la transición a un mundo verdaderamente multipolar” basado en el derecho internacional y una “auténtica” soberanía. Ya no es posible frenar este proceso, según el jefe del Estado.

Asimismo, se refirió a las actuales tensiones con los países de Occidente. “No descartamos las negociaciones de paz, pero aquellos que las rechazan deben saber: mientras más lejos, más difícil les será ponerse de acuerdo con nosotros”, advirtió.

En opinión de Putin, las clases gobernantes de los países occidentales comenzaron a recurrir a los “métodos francamente despóticos”. “Occidente impone al mundo el modelo del liberalismo totalitario y la cultura de cancelación”, algo que el mandatario ruso considera imposible de tolerar.

Según Putin, la realidad “consiste en que los pueblos de la mayoría de países no quieren esa vida ni ese futuro, no buscan una soberanía formal y decorativa, sino auténtica y sustantiva, y simplemente están cansados de arrodillarse, humillarse delante de aquellos que se consideran excepcionales y, en su detrimento, sirven a sus intereses”.

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