La pérdida de inmunidad ante el Covid-19 es un hecho de la causa: tras seis meses, la protección que proporciona la vacuna desaparece. Por esta razón, el pasado 7 de febrero se inició la campaña de inoculación masiva con cuarta dosis y, a la fecha, 9.288.095 personas ya la tienen. Y por lo mismo, cuando la administración del Presidente Gabriel Boric asumió en marzo, una de sus primeras tareas fue determinar si era necesario sumar otra dosis al esquema.

¿Se debe indicar un nuevo refuerzo de vacunación? ¿Cuándo? ¿A quiénes? Esas fueron las consultas directas que le hicieron las autoridades sanitarias a la Comisión Nacional de Respuesta Pandémica (CNRP) durante la reunión del 1 de julio. Y la respuesta fue categórica: el consejo considera que aún no hay antecedentes suficientes para recomendar la implementación de un nuevo refuerzo de vacunación.

En la instancia, Rafael Araos, integrante del Consejo, presentó los resultados preliminares de efectividad del segundo refuerzo, tras evaluarse su efectividad en adultos mayores de 20 años a nivel nacional frente a hospitalizaciones en UCI y muertes por Covid-19, diferenciando por distintos esquemas de vacunación aplicados en nuestro país.

El estudio concluyó que contar con un esquema primario más dos refuerzos disminuye el riesgo de enfermedad grave o muerte en comparación a la población con esquema primario y primer refuerzo, manteniéndose dicho efecto de forma robusta a los 130 días de seguimiento. El estudio también evidencia que la velocidad de descenso de la efectividad del segundo refuerzo es más lenta que el descenso de la efectividad del primer refuerzo.

Y esa fue una de las principales razones para que el consejo considerara que aún no es necesaria la aplicación de una quinta dosis. Eso sí, acordaron que continuarán evaluando la pertinencia de un nuevo refuerzo, a la luz de los antecedentes actualizados y del avance de la producción internacional en vacunas (particularmente adaptadas a la variante Ómicron y sus respectivas subvariantes).

En la reunión, María Fernanda Olivares, funcionaria del Departamento de Epidemiología del ministerio, también presentó otro estudio que coincide, pues concluye que que el efecto protector de los refuerzos se mantiene en el tiempo, por sobre la protección conferida por la vacunación sin dosis de refuerzo.

Asimismo, según las cifras de salud, los refuerzos marcan una diferencia en los ingresos UCI . La tasa de ingreso a una unidad crítica es de 6,5 cada 100 mil habitantes sin protección contra el virus. En quienes tienen su esquema completo esta cifra desciende a 3,5, mientras en la población con el primer refuerzo quienes requieren una cama crítica son 2,7 por cada 100 mil habitantes y en quienes tienen la cuarta dosis, la tasa disminuye a 1,4.

Los expertos también recomendaron al Ministerio de Salud evaluar de forma semanal el avance de los estudios en curso y reforzar la comunicación para incentivar a la población a completar su esquema de vacunación, dada la alta protección que significa el segundo refuerzo contra la muerte y enfermedad grave por Covid-19.

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