Las bolsas globales siguieron bajando este jueves, ya que los nuevos signos de desaceleración del crecimiento llevaron a los inversores a vender acciones y pasar a activos seguros como la deuda pública y el franco suizo, que estaba en camino de registrar su mayor ganancia en un día en más de seis años.

Los problemas de la cadena de suministro continuaron alimentando la inflación y las preocupaciones sobre el crecimiento, luego de que Cisco Systems advirtió sobre la persistente escasez de componentes, lo que hizo que sus acciones se derrumbaran en un 13% para acercar el S&P 500 al territorio del mercado bajista.

| Goldman Sachs ahora estima una probabilidad del 35% de una recesión en EEUU; Morgan Stanley estima un 25% de posibilidad

En Wall Street, las acciones cotizaban mixtas. El promedio Industrial Dow Jones caía 0,5%, el índice S&P 500 perdía 0,3% y el índice Nasdaq Composite sumaba 0,2 por ciento.

En lo que va del 2020, el Nasdaq se hunde un 27%; el referente S&P 500, un 18%, y el Dow Jones, un 14% en uno de los peores comienzos de un año bursátil desde la crisis del ‘30, ya que las duras advertencias de algunos de los mayores minoristas del mundo subrayaron la dureza de la inflación.

Datos publicados el jueves mostraron que la producción de fábricas en la región del Atlántico Norte de Estados Unidos se desaceleró mucho más de lo esperado en mayo y la perspectiva de negocios para los próximos seis meses es la más débil en más de 13 años, según una sondeo regional de la Reserva Federal.

| Los operadores están buscando un catalizador que haga cambiar la inclinación negativa del mercado bursátil

Los operadores están buscando un catalizador que haga cambiar la inclinación del mercado a medida que se acerca a su mínimo de corto plazo, dijo a Reuters Rick Meckler, presidente del fondo de cobertura LibertyView Capital Management. “Probablemente todavía haya suficiente miedo entre los inversores para ver algunas corrientes descendentes más”, afirmó.

“Pero creo que estamos comenzando a llegar a un punto en el que los precios parecen estar más en línea con las condiciones económicas. Podemos pasar de un pesimismo abrumador a comenzar a buscar, con suerte, algunos cambios en los problemas que enfrentamos”, sostuvo el experto bursátil.

Goldman Sachs ahora estima una probabilidad del 35% de una recesión en Estados Unidos en los próximos dos años, mientras que Morgan Stanley estima un 25% de posibilidad en los próximos 12 meses.

El pesimismo de los traders en Nueva York se extendía al resto de las plazas financieras. El indicador de acciones globales de MSCI perdía un 0,3% y el índice paneuropeo STOXX 600 cerró con una caída preliminar del 1,5 por ciento.

Las acciones de Asia-Pacífico, excepto Japón, rompieron cuatro días de ganancias y se debilitaron un 1,8%, arrastradas por una pérdida del 1,65% del índice de metales pesados ​​de Australia, con una caída del 2,5% del índice accionario en Hong Kong. El japonés Nikkei cedió un 1,9 por ciento.

El rendimiento de los bonos a 10 años de Alemania cayó por debajo del 1% anual, que implica una tasa negativa respecto de la inflación, y los retornos de la deuda estadounidense retrocedían, debido a que los magros datos económicos suscitaron preocupaciones sobre el crecimiento que podrían verse exacerbados por el agresivo ajuste monetario de la Reserva Federal norteamericana.

El rendimiento de los bonos del Tesoro de los EEUU a diez años declinaba 5,6 puntos básicos hasta el 2,83%, después de tocar un mínimo de tres semanas de 2,77 por ciento.

En tanto, el dólar se depreciaba de manera generalizada respecto de otras monedas de países centrales, para extender su retroceso desde un máximo de dos décadas, ya que las monedas más golpeadas por el avance del billete verde este año atrajeron a algunos compradores.

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