Para Colodro, no debemos olvidar que “somos una sociedad fracturada” y que “el proceso constituyente es el espejo trizado en que nos contemplamos como sociedad”.

O como agrega Josefina Araos, es el resultado de una “promesa defraudada”. Según ella, “la gente no pedía demasiado”, sólo “esperaba una política que funcionara, una política un poco mejor que la de las últimas décadas”.

Pero lo que vio fue a veces “una suerte de terapia grupal, donde algunos iban a hacer catarsis”.

Y como todo tiene costo en la vida, el riesgo, apunta Araos, es que la misma gente, “al confirmar una y otra vez la decepción”, se vea tentada a volcarse sobre otras vías.

Y, “si la clase política no es capaz de hacerse cargo de ese dato”, la salida a la crisis será cada vez “más esquiva”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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