Fue una decisión dura de tomar para el teniente coronel Luis Torres. Llevaba 24 años en la institución que lo recibió en 1998 y donde le tocó enfrentar destinaciones en Santiago, en el norte del país y ahora último en Talcahuano, en la Región del Biobío. Pero, sin duda, lo que lo marcó y lo que hizo apurar su decisión fue lo que vivió cuando se ofreció como voluntario a proteger el monumento de los mártires de Carabineros, en las cercanías de Plaza Baquedano, durante el estallido social.

“Recibí de todo: insultos, palos, motolovs y todo tipo de desprecios. Eso es lo que más duele, incluso más que los daños corporales que hasta hoy quedan, pero que prefiero no detallar”, dice el comandante Torres, quien fue uno de los 106 oficiales que salieron de la institución este año, bajo la modalidad de retiro voluntario. “Los últimos años veníamos con mucha carga laboral, pero lo asumí con valentía, pese a que estos esfuerzos no siempre eran valorados por la sociedad y las autoridades. Al final, decidí quedarme con quienes me pagan mejor hoy: mi familia”, dice.

El relato del oficial (R) -quien además es perito forense marítimo- coincide con el que entregaron otros policías que también decidieron dar un paso al costado, pero que por tener familiares aún en la institución prefieren no dar su nombre. “Nosotros somos los que más perdemos, tenemos a casi toda la familia en Carabineros, pero ¿qué le puedo decir? Está mala la cosa, nadie nos dice qué pasará con nosotros, nos mandan de una comuna a otra, la calle está peligrosa. Nada que no se sepa, tampoco”, dice un cabo que hace poco salió de la Prefectura Sur de la RM.

La salida de los suboficiales -quienes corresponden al Personal de Nombramiento Institucional (PNI)- también registró un aumento en los retiros voluntarios. Si entre enero y el 20 de julio del año pasado colgaron el uniforme 478 efectivos, este año, en ese mismo lapso de tiempo, lo hicieron 597.

Entre oficiales -Personal de Nombramiento Supremo (PNS)- y suboficiales, durante este año, 703 ya se acogieron a retiro voluntario. Durante el mismo periodo, pero en 2021, la cifra no superó los 560. Este importante aumento tiene en alerta a la institución.

El estatuto de Carabineros establece que pueden acogerse a retiro voluntario todos los carabineros una vez que cumplan, como mínimo, 25 años de servicio. Al acogerse a esta prerrogativa, los uniformados se van con su pensión completa. Es decir, mantienen lo que les corresponde por jubilarse, dependiendo del grado que tengan.

Foto: Agenciauno
Los factores

“La gente se está yendo. No sabemos si vamos a estar intervenidos por el poder civil, si seguiremos existiendo o no. Los chats de los colegas están repletos de incertidumbre por el plebiscito, además los jefes no nos dicen nada”, cuenta un oficial en retiro, quien puso fin a 28 años de servicio. Algo similar le pasó a otro uniformado que salió de la comisaría de Renca, quien, eso sí, lo atribuye a razones más prácticas y que tienen que ver con la alta carga laboral.

“Con las nuevas disposiciones de reforzamiento en las calles, tenemos que estar casi todo el día fuera, expuestos a todo. Es cosa de ver lo que pasó con el cabo David Florido. ¿Alguien se acuerda de lo que le pasó a él hoy día? Nadie. Ya fue, ah, pero si hubiera sido al revés, ese mismo policía estaría preso”, dice el retirado policía, quien tiene a su esposa aún en la institución.

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