El fortalecimiento de los commodities llevó a las economías exportadoras de materias primas a ver un fortalecimiento de sus monedas. Y es que la invasión de Rusia a Ucrania provocó un shock de oferta que aún tiene al mundo combatiendo los efectos inflacionarios y reacomodándose. En ese contexto, las economías de América Latina han visto cómo sus divisas se fortalecen, aunque en el caso de Chile el alza en el precio del cobre no ha logrado apoyar por completo al peso.

De hecho, a esta hora el dólar marca un nuevo precio histórico al transar en $885,2, incluso habiendo superado los $890 al inicio de la mañana. Con esto, en el año el dólar acumula un alza en el mercado local de $37,2.

Pero la subida está lejos de ser un hecho aislado o que sólo se justifique por la baja de casi 10% del precio del cobre. En el año, el peso chileno cae 3,73% frente al dólar, baja que sólo es superada por el desplome de 16,93% del peso argentino, economía que vive sus propios problemas internos. Estas dos son las únicas monedas de la región que se deprecian frente a la divisa de EE.UU.

De hecho, el real de Brasil gana 8,1%, el sol peruano sube un 7,54%, la moneda mexicana 2,21% y el peso colombiano se empina 1,4%.

Marco Correa, economista Jefe de BICE Inversiones, sostiene que “la depreciación más reciente está motivada por factores internacionales, donde el dólar ha tenido un fortalecimiento generalizado, producto de una tasa de interés más alta de la Fed y un aumento de su demanda en su calidad de activo refugio. Lo anterior, también ha producido que el precio del cobre retroceda, afectado también negativamente por la desaceleración en China producto de las restricciones sanitarias”.

Sin embargo, Correa explica que también “nos encontramos en un escenario local donde la incertidumbre aún es bastante elevada, pues los procesos políticos y reformas podrían traer cambios relevantes al funcionamiento del país. Lo anterior, ha producido una constante salida de capitales, a pesar del escenario externo adverso. Finalmente, inversionistas institucionales (AFP), que en general antes contrarrestaban estos efectos, ya no están cumpliendo esta función, pues los inversionistas locales (cotizantes de las AFP) están más adversos a aumentar su posicionamiento en activos locales, disminuyendo la potencial oferta de dólares en el mercado que se produciría de aumentar su posición en activos locales”.

En esa línea, Martina Ogaz, economista de EuroAmerica, señala que “esta diferencia creemos que se explica principalmente por el proceso de la Convención Constitucional y la reforma constitucional en general, lo que no esta viviendo ningún otro país de Latinoamérica y que nos agrega mayor incertidumbre que el resto de los países de la región”.

Desde Banchile Inversiones, explican que el avance del dólar en el país se da por “una mezcla de factores: inflación mundial y alza de tasas de la Fed, a lo que se suma la depreciación por la caída del precio del cobre, preocupación por la huelga Codelco y el alza de tipo de cambio por factores locales que nos acompaña desde el 18-O”.

Por su parte, Francisco Simián, economista jefe de Altafid, dice que “si bien desde mercados como Estados Unidos es común hablar de Latinoamérica como una sola región, los países del área están sujetos a eventos que los afectan de manera única. Incluso cambios como los que hemos visto en los precios de materias primas no significan lo mismo para todos. Sin embargo, los mayores tipos de interés en Estados Unidos y otras economías desarrolladas se traducen en efectos adversos para todas las monedas de la región”.

¿Seguirá hacia adelante desalineado el peso chileno del resto de los países de la región? “Es probable, ya que aún se internaliza bastante incertidumbre a nivel local. Nuestra proyección a seis meses es de una paridad en niveles de $830″, dice Ogaz.

¿Intervención?

Por sobre los $900, en el mercado coinciden en que el Banco Central (BC) podría impulsar una intervención del mercado cambiario.

Sin embargo, una acción de esa magnitud podría requerir más que al instituto emisor. En un informe enviado este miércoles, Scotiabak sostuvo que “si el tipo de cambio se ubica entre $900 y $920 durante el mes de junio, señal de rápida depreciación del peso, el BC aplicaría una dosis superior de retiro de estímulo monetario al esperado por el mercado en su próxima reunión de julio, e implementaría una intervención cambiaria quirúrgica y coordinada con el Ministerio de Hacienda/CMF, que anunciarían medidas micro/macro prudenciales y donde no podrías descartar un proceso acelerado de liquidación de USD para financiar el gasto fiscal comprometido el resto del año”.

Al respecto, argumentó que “de optarse por una venta directa de dólares por ventanilla, el BC no podría hacer una intervención de las magnitudes anteriores. Una venta de más de US$10 mil millones dejaría el nivel de reservas internacionales particularmente bajas. En consecuencia, dicha estrategia podría llevar a apreciaciones de muy poca perdurabilidad dada la ausencia de credibilidad en el poder de fuego. Alternativamente, una intervención que apunte al componente idiosincrático de la depreciación, con una venta de entre US$ 5 mil millones y US$ 10 mil millones, acompañada de políticas micro o macro prudenciales que desincentiven la dolarización a nivel de personas, podría tener impactos más favorables”.

/psg