Chile votó en masa el domingo pasado. Por eso del voto obligatorio, sin duda, pero también por aquel gusto de los chilenos por las elecciones del que hablaba Benjamín Vicuña Mackenna. Casi el 86% de los chilenos concurrieron a las urnas –y de paso reinstalaron el debate por volver al voto obligatorio, al que apunta Guillermo Larraín en una columna esta semana y aborda el Frente a Frente de hoy. Pero el hecho es que por primera vez tenemos el más claro panorama de lo que piensan los chilenos. De 18 millones de habitantes y 15 millones de ciudadanos habilitados para votar, más de 13 millones se expresaron. Pero como nada nunca es simple, tampoco hay unanimidad sobre sus motivaciones.

Para Guillermo Larraín, desmenuzando las cifras, si bien “sabemos que votaron 4.656.529 personas más comparado con la segunda vuelta presidencial” no tenemos claro “exactamente cuántos de ellos votaron Rechazo”, aunque precisa “es probable que haya sido mucho más del 61,8%” con que ganó esa opción. Incluso apunta “si todas las personas que votaron por Boric en segunda vuelta hubieran votado Apruebo, entonces hubo 239.422 votantes nuevos que siguieron la línea del presidente”. Y eso plantea la posibilidad de que el máximo de nuevos votantes que rechazó sea 91,8%. “O sea, de los nuevos votantes, entre un 61,8% y 91,8%” votó en contra de la propuesta constitucional y “probablemente la realidad esté más cerca del límite superior”.

 Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

/GAP