El epidemiólogo jefe de Estados Unidos y cara visible de la respuesta del país a la pandemia de COVID, Anthony Fauci, anunció este lunes que dejará el cargo en diciembre con la intención de aprovechar lo aprendido para seguir contribuyendo al avance de la ciencia y de la sanidad pública.

El experto en inmunología de 81 años, que ya había revelado sus planes de irse al final del actual mandato de Joe Biden, anunció en un comunicado: “Aunque dejo mi actual puesto, no me jubilo. Después de más de 50 años de servicio gubernamental, planeo seguir la siguiente fase de mi carrera cuando todavía tengo tanta energía y pasión por mi ámbito”.

Fauci se ha convertido desde el surgimiento del COVID en el rostro más popular de la emergencia sanitaria en Estados Unidos, con numerosas intervenciones en programas de radio y televisión para responder dudas e intentar combatir la desinformación que circula sobre la pandemia.

En ocasiones, llegó a contradecir al ex mandatario Donald Trump, que abogaba por políticas más laxas y minimizaba el impacto del virus en sus inicios. Su permanencia fue puesta en duda durante varios meses debido a esos desencuentros, y llegó a ser marginalizado por varios altos funcionarios, pero finalmente se mantuvo en el cargo.

También fue objeto de ataques políticos y amenazas de muerte, y se le concedió un destacamento de seguridad para su protección.

Cuando Joe Biden llegó a la Casa Blanca, pidió a Fauci que se quedara en su administración con un cargo elevado, de principal asesor médico del mandatario.

Biden elogió a Fauci en un comunicado: “Tanto si se le ha conocido personalmente como si no, ha tocado la vida de todos los estadounidenses con su trabajo. Le expreso mi más profundo agradecimiento por su servicio público. Los Estados Unidos de América son más fuertes, más resistentes y más sanos gracias a él”.

El actual inquilino de la Casa Blanca ya había colaborado con Fauci durante su etapa como vicepresidente, ocho años en los que el país norteamericano preparó estrategias para responder a virus como el ébola o el zika.

El médico ha sido director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y jefe del Laboratorio de Inmunorregulación del NIAID. Fue uno de los líderes de la respuesta federal al VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas, incluso antes de que el coronavirus llegara.

(Con información de AP y EFE)

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