A partir de este lunes, los padres de todos los niños que viven en Alemania, que son unos 18 millones, recibirán 300 euros por hijo directamente del Estado. Se trata de una de las medidas diseñadas por gobierno de Angela Merkel para luchar contra la parálisis económica forzada por la pandemia y su objetivo es fomentar el consumo, a la vez que ayudar a que la vida de los menores se vea menos perjudicada por el parón económico. La Oficina de Beneficios Familiares abonará esta paga única, inicialmente 200 euros en septiembre y en octubre otros 100 euros. No es necesario solicitar la bonificación por hijo. Se paga automáticamente junto el dinero que ya reciben todos los niños empadronados en suelo alemán, denominado Kindergeld y que asciende a 192 euros al mes, 198 para el tercer hijo y a partir del cuarto 223 euros por niño y mes. Todos los niños que hayan recibido esta prestación durante al menos un mes en 2020, es decir, que estén ya dentro del sistema, recibirán también de forma automática el “bono coronavirus”.

“Vamos a usarlo como ayuda para comprar un ordenador”, dice Charlotte, madre de dos hijos de 8 y 10 años, “cada vez hay más clases on line y lo que hasta ahora nos parecía un lujo, incluso algo perjudicial, un ordenador en la habitación de los niños, se vuelve ahora necesario”. “Todavía no lo hemos pensado, los chicos tienen algunas ideas, quizá salgamos algún fin de semana o en las vacaciones de otoño”, dice por su parte la madre de tres hijos, en la puerta del mismo colegio de Berlín. El 61% de los beneficiarios desea gastar el bono en su totalidad o en parte, como lo muestra una encuesta encargada por el Instituto de la Economía Alemana(IW). El 24% de los encuestados dice que gastará el bono por hijo en su totalidad; el 37% quiere gastarlo parcialmente; y el 39% quiere ahorrar la bonificación por completo.

Esta ayuda, al igual que el Kindergeld, se concede a los niños independientemente de los ingresos de los padres. En el grupo de ingresos más altos, el 45% no tiene planes concretos para gastar el dinero, en la franja media solo el 34% y en la franja de ingresos más bajos el 39% prefiere ahorrarlo para tiempos peores. Eso sí, al final del año, este bono entrará en el cálculo tributario, de manera que cuanto mayores sean los ingresos de los padres, más impuestos tendrán que pagar por esa ayuda recibida. El Ministerio de Hacienda ha calculado que ocho de cada diez familias podrán beneficiarse plenamente. Una pareja con tres hijos y con unos ingresos anuales de hasta unos 67.800 euros no tendrá que pagar impuestos sobre ese dinero, por ejemplo. En el caso de padres con solo un hijo y con una renta anual de 86.000 €, apenas quedará nada de la bonificación cuando realicen su declaración de la renta de 2020.

“El bono infantil servirá para atenuar las nuevas necesidades de las familias, que ahora se enfrentan a nuevos gastos como la adquisición de mascarillas y geles desinfectantes hasta periodos de tiempo en los que los niños están en casa en lugar de ir al colegio”, justifica la experta en familias del Instituto Alemán de Investigación Económica, Katharina Spieß, “está claro que no cubrirá todas las necesidades, pero será una ayuda y al mismo tiempo estimulará el consumo de las familias, que debido a la incertidumbre económica están ahorrando más que normalmente, una actitud que no contribuye al impulso de la economía”.

El instituto IW calcula que alrededor de 2.300 millones de euros del total de los 4.300 millones que repartirá el bono infantil fluirá rápidamente al consumo, por lo que las empresas se verán también beneficiadas. Según la Fundación Hans Böckler, de tendencia sindical, se trata de una medida que tendrá mayores efectos sobre la economía que la reducción del IVA, y reivindica elevar la prestación por hijo o por jornada laboral reducida.

En realidad, no se trata de una medida de nueva creación, sino inspirada en decisiones tomadas ya en la anterior crisis. En enero de 2009, el gobierno alemán ya puso en práctica un sorprendente paquete de impulso económico que incluía medidas directas para las familias con hijos. “Lo más positivo de esta medida es que no hay que solicitar la ayuda, que el dinero llega automáticamente, por lo que el Estado se ahorra mucho en burocracia”, anota Jan, padre de dos hijos de 15 y 17 años, “en nuestro caso, mis hijos conocen la ayuda porque lo han visto en las noticias y están esperando que llegue porque tienen sus propios planes para ese dinero. Quizá lo gasten de forma diferente a como lo hubiésemos hecho nosotros, pero creo que es bueno para su educación ciudadana poder decidirlo ellos y así experimentar que el Estado cuida de nosotros. Eso les proporcionará confianza en el sistema”.

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