“Si Joaquín Lavín decide ser candidato a Presidente y llega a ganar, debiera ser un gobierno de sanación”, dice la timonel UDI, Jacqueline van Rysselberghe, al responder sobre el planteamiento del alcalde respecto a una administración de “unidad”. Según la senadora, el diagnóstico del edil “no es muy distinto al que tenemos nosotros”.

Lavín “socialdemócrata” y “gobierno de unidad”. ¿Qué diagnóstico del país cree que tiene Lavín que lo hace plantear esas cosas?

Yo creo que no es muy distinto al diagnóstico que tenemos nosotros ni tampoco es muy distinto al diagnóstico que Lavín ha tenido a lo largo de su carrera política. Lavín es un tipo que, efectivamente, creo que está en política como una vocación, le gusta poder usarla como un camino de servicio. Y por eso empuja tantos temas que de repente no siempre son bien entendidos, como fue el tema de la integración (social) en su minuto y cosas por el estilo. Nosotros entendemos eso en la UDI como parte del desarrollo de las sociedades.

Eso es la integración, ¿pero la socialdemocracia y un gobierno de unidad?

Lo que pasa es que yo creo que hoy día la sociedad está extremadamente polarizada. Además, por distintas razones, la gente está extremadamente irritable. La violencia se ha transformado en un lenguaje común. Y eso, para la sociedad, es de riesgo. Creo que si Lavín decide ser candidato a Presidente y llega a ganar -y quien sea el Presidente-, debiera ser un gobierno de sanación. No solo que permita entregarles a las familias las oportunidades de volver a tener crecimiento en su vida, sino también de poder pacificar, de que podamos nuevamente usar el diálogo como mecanismo de resolución de conflictos, y no la violencia.

Si Lavín llega a ser Presidente, ¿le parece bien, entonces, que gobierne también con gente de centroizquierda?

De hecho, lo ha hecho el Presidente Piñera en su primer y segundo gobierno.

Pero son, más bien, ejemplos aislados: Jaime Ravinet y Sebastián Sichel…

Sí, es que… Lo vimos con (Francisco) Vidal. Él dijo que eso no es viable. Y eso que hacen un programa juntos. Creo que para la centroizquierda es difícil sumarse a un gobierno de centroderecha. Para que eso suceda tiene que haber comunión de ideas, ambos tienen que querer llegar a un mismo fin. Cuando eso sucede, la verdad es que a nosotros no nos genera mayores problemas, porque lo que nosotros perseguimos es, justamente, avanzar en un modelo de sociedad que les permita a las familias tener mejores niveles de desarrollo y progreso. Más allá de la militancia política, creo que la concordancia está en dos cosas: en las ideas y principios, y en que quieran que al gobierno le vaya bien.

Pero, honestamente, ¿usted lo ve como algo viable? O sea, qué comunión de ideas puede tener la UDI con el PPD, por ejemplo…

Es que no creo que sea alguien del PPD para serte bien sincera. Tiene que ser alguien que esté… No sé… Sebastián Sichel no era un tipo que viniera de la centroderecha y, sin embargo, hubo coincidencia y estuvo disponible para ayudar a que a este gobierno le fuera bien. Eso es lo que necesitas.

Pero una cosa es incluir un par de personas independientes, que quizás en algún momento fueron de centroizquierda, pero algo distinto es un gobierno de unidad…

Creo que son cosas distintas. Una es incluir gente de distintos lados para poder ampliar lo más que se pueda a la centroderecha, que me parece bien, y otra distinta es estar con gente que piensa cosas que nosotros no compartimos. Eso ya es más complejo, porque tú tienes que hacer una coalición de gobierno. Pero eso no tiene que ver con un gobierno de unidad: eso es un gobierno que busca la unidad y que está dispuesto a abrirles las puertas a quienes quieran trabajar y ayudar.

La UDI ha planteado varias veces que se deben defender las ideas de la derecha, que ustedes han pagado costos por eso y que la administración de Piñera no muestra esa convicción. Y resulta que ahora tienen una opción de llegar al gobierno con Lavín, y tampoco sería como ustedes han dicho que debe ser un gobierno…

Yo no comparto esa visión. Poder incluir gente que venga del mundo de izquierda no significa que no se puedan defender las ideas nuestras. Como te digo, Sebastián Sichel no viene de un mundo de la centroderecha y, sin embargo, comparte las ideas que tenemos… Si Sebastián Sichel, en algún minuto, quisiera ser militante de la UDI, feliz le abrimos las puertas. Yo creo que para él es más complicado, pero nosotros felices.

Lavín hizo un emplazamiento el otro día a Chile Vamos para ver si apoyarían a alguien que no gobernaría solo con ustedes. Por todo lo que usted ha dicho, entonces, ¿estarían dispuestos? ¿Apoyarían a Lavín en cualquier circunstancia?

Como te digo: en la medida en que tengamos comunión de ideas y que defendamos los mismos principios, el mismo modelo de sociedad, en lo fundamental, no tenemos dificultades. Entendemos que un gobierno no puede hacerse solo con gente del sector. La centroderecha será un 40% o un 45%, y un Presidente necesita llegar a más de 50 puntos. Y después necesita gobernar con todos.

Todas estas definiciones de Lavín provocaron que Evelyn Matthei irrumpiera en el escenario presidencial de la derecha…

El que haya a lo menos dos candidatos presidenciales de la UDI, y eventualmente tres, si consideras en algunas encuestas a Rodolfo Carter, es una gran noticia. Son rostros nuestros, alcaldes nuestros. Que un partido pueda tener varios candidatos presidenciales, que sean, además, viables y reconocidos por la gente, es una gran noticia. Por lo tanto, los eventuales conflictos que se pudiesen generar son menores en relación a los beneficios que esto genera para una coalición política.

¿Y Sichel, aunque no es militante, podría ser alguien que esté en ese abanico de candidatos de la UDI?

Me encantaría que Sichel fuese de la UDI. No lo conocía, pero tengo la mejor opinión de él. Es un tipo inteligente, competente, hábil, pero la UDI apoya a los candidatos de la UDI.

¿Debería resolverse en una primaria presidencial de la UDI entre Lavín y Matthei?

No, no. Con tanta elección que existe -tenemos siete, ocho elecciones en catorce meses-, desde el punto de vista nuestro, hacer una primaria presidencial de la UDI sería un despropósito, hay que estar con quien tenga mejores opciones de ganar. Considerando todas las elecciones, no creo que también tengamos que resolver una situación interna a través de una primaria. Creo que tenemos la capacidad para resolverlo a través de otros mecanismos.

No le va a gustar mucho eso a Matthei…

Pero yo creo que la Evelyn entiende perfecto eso. O sea, una primaria presidencial de la UDI no creo que tenga mucho sentido.

¿Y quién asegura ganar? ¿Con quién se identifica más usted?

(Se ríe) Yo quiero que el próximo gobierno sea de centroderecha y, en especial, quiero que sea de la UDI. Me va a identificar quien tenga las mejores posibilidades de ganar. Ambos lo harían muy bien.

¿Lavín tiene carta blanca?

No, no. No es que tenga carta blanca, gris o negra. Nosotros compartimos con él muchas cosas. Y porque lo conocemos, le creemos. Lo mismo que a la Evelyn. Y porque lo conocemos, le creemos que comparte el mismo modelo de sociedad que nosotros. Nos sentimos identificados con su proyecto, con lo que él plantea… La mayoría de las veces…

¿Cuál es el límite para él?

El límite para Lavín es el mismo que para cualquiera: cuando deja de defender lo que creemos que le hace bien a la sociedad. Ese es el límite.

¿La irrupción de Pablo Longueira defendiendo el Apruebo para el plebiscito es un aporte o un problema, finalmente, para la UDI?

La posición de Longueira no es distinta a la de Lavín. Por lo tanto, no es una novedad dentro del partido. De hecho, nosotros lo planteamos en el consejo general de enero: la UDI es un partido que suele tener posiciones claras, que, a diferencia de nuestros socios, tomamos posiciones y somos un partido que tenemos convicciones, pero entendemos que la unidad de nuestro partido no es uniformidad, por lo que entendemos que pueden haber personas que tengan opiniones distintas. Pero esas opiniones, al ser minoritarias dentro de la UDI, respetan a la mayoría. Y la mayoría respeta a la minoría. Por lo tanto, no debiera extrañarnos que tengamos dirigentes nuestros que estén por el Apruebo. Sin embargo, la UDI está por el Rechazo. Eso fue decidido en un consejo general y esa posición se conversó en la comisión política. Pablo sabe eso: la UDI tomó esa decisión y se mantiene.

En la centroderecha, comunicacionalmente dan la impresión de que ya ganó el Apruebo y ustedes ya están pensando en lo que pasará después: los contenidos y la elección de los constituyentes…

No, en absoluto. Efectivamente, el escenario para nosotros no es fácil. Por ejemplo, en la Región del Biobío hay cuarentenas en un porcentaje muy importante de las comunas. Entonces, la verdad es que nadie hubiera pensado en marzo que íbamos a llegar a septiembre-octubre en estas condiciones. Y eso cambia un poco el panorama, porque dificulta hacer campaña. Hay que recordar que el Rechazo partió con 5 puntos, y empezamos a subir hasta que llegamos a la pandemia y tuvimos que adaptarnos. Se había instalado, de alguna manera, que el Apruebo era como esas pomadas mágicas que curan todos los males. “¿Usted quiere ser feliz? Vote Apruebo”. Entonces, desinstalar eso es complejo. Pero creo que hemos podido avanzar en demostrarle a la gente qué significa votar Apruebo… En Colombia todas las encuestas daban por ganador lejos al Sí, y finalmente ganó el No. Las carreras no están ganadas hasta que se cruza la meta. No es fácil, pero nosotros estamos haciendo una campaña para poder ganar.

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