El destacado historiador y académico de la Universidad Católica de Temuco, Jorge Pinto Rodríguez ingresa a la sala Ricardo Donoso del Archivo Nacional de Santiago, saludando a los asistentes con la tranquilidad de quién ha hecho la tarea. Sonríe, y su figura amable y bonachona, se abre pasado hasta la testera preparada para que él y otros tres destacados académicos, comiencen la presentación de su libro, “Memorias de un Historiador Mirando al Norte”.

El lugar está lleno de estudiantes universitarios que llegaron hasta ahí solo para escucharlo. Es un profesor querido y respetado por sus alumnos. Así lo hace notar Rafael Sagredo, premio nacional de historia 2022 y encargado de conducir el evento.

Calificado por quienes lo conocen, como un agudo observador de escenarios históricos complejos y contradictorios, el Premio Nacional de Historia 2012, ha dado muestras de aquello.

Hoy, por ejemplo, hace docencia e investigación en la Universidad Católica de Temuco donde – cuenta – “estamos trabajando en corregir las asimetrías entre mapuche y no mapuche. Es la forma en que debemos contribuir a mejorar las relaciones existentes en una Región con tanta riqueza que, sin embargo, se encuentra atrapada por este conflicto tan grave”.

La presentación del libro estuvo matizada con los comentarios de los académicos de la Universidad de Santiago, Igor Goicovic y Carmen Norambuena. Ambos hicieron sus propias reseñas de una obra plagada de anécdotas, como la ocasión en que Pinto asistió como expositor al lanzamiento del libro del líder y fundador de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor LLaitul, quien en ese periodo – junio de 2022 – se encontraba en la clandestinidad.

Luego de este encuentro, Pinto fue entrevistado por el medio ExAnte, donde afirmó que no compartía la estrategia de violencia defendida por Llaitul, pero “la entiendo: es producto del cansancio de las organizaciones mapuche que han visto que en el transcurso de 150 años nadie se ha hecho cargo de la pobreza, miseria, discriminación, abusos, a que han sido expuestos las comunidades aquí en la región”. Además, dijo que “siempre he tenido buenas relaciones con Héctor Llaitul, le tengo mucho aprecio, lo considero un líder carismático, que tiene un discurso que en el marco de sus convicciones se expresa con claridad. Obviamente que yo estoy de acuerdo con él en algunas cosas, pero en otras definitivamente no”.

La impresionante vida de Jorge Pinto solo se contrapone con su vasto curriculum académico. Como investigador, se dedicó a la historia colonial del Norte Chico, para luego enfocar su obra en las aristas de la historia social y fronteriza de Chile. En este rol, ha sido integrante de sociedades científicas, en los ámbitos de la Historia Económica y de Latinoamérica, en Chile, Argentina, Inglaterra y Estados Unidos. Además,fue miembro del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y del grupo de Historia de la Comisión Verdad y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, participó como consultor de la Cámara de Diputados en materias indígenas y en el grupo de trabajo de historia de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT).

Hoy, Pinto trabaja como académico e investigador de la Universidad Católica de Temuco, donde – como dice él – trabaja para terminar con las asimetrías entre los mapuche y no mapuche.

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