La economía mundial puede estar encaminada a años de débil crecimiento aumento de precios, una combinación tóxica que pondrá a prueba la estabilidad de docenas de países que aún luchan por recuperarse de la pandemia, advirtió el martes el Banco Mundial.

Desde la década de 1970 -cuando las dos crisis del petróleo minaron el crecimiento y elevaron los precios, dando lugar a la enfermedad conocida como “estanflación”- la economía mundial no se enfrentaba a un reto semejante.

Las repercusiones de la invasión rusa de Ucrania han agravado la desaceleración mundial al hacer subir los precios de una serie de productos básicos, alimentando la inflación. El crecimiento mundial de este año será aproximadamente la mitad de la tasa anualizada del año pasado y se espera que mejore poco en 2023 y 2024.

Esta será la caída más brusca tras el repunte inicial posterior a la recesión que ha sufrido la economía mundial en más de 80 años, según el banco. Y la situación podría empeorar aún más si la guerra de Ucrania fractura las redes comerciales y financieras mundiales o si el aumento de los precios de los alimentos desata el malestar social en los países importadores.

El riesgo de estanflación es considerable, con consecuencias potencialmente desestabilizadoras para las economías de ingresos bajos y medios”, dijo David Malpass, presidente de la institución multilateral de desarrollo en Washington. “Existe un grave riesgo de malnutrición y de profundización del hambre e incluso de hambruna en algunas zonas”.