La derrota catastrófica de la derecha no solo da la razón a quienes advertimos que sacrificar la Constitución terminaría en un desastre para Chile, sino que es el resultado de décadas sin hacer un trabajo ideológico sustancial para construir hegemonía a partir de lo que debieran ser sus ideas.

Por años lo que más se vio de gran parte de intelectuales, políticos e incluso empresarios del sector fue un discurso acomplejado —en el caso de los primeros incluso resentido— que validó el diagnóstico de la izquierda de que había que terminar con el “neoliberalismo”, causante de tanta injusticia y desigualdad. Incluso hoy, con el desastre que contribuyeron a generar y con el éxito de pocos candidatos del sector que mantuvieron una línea más firme frente a sus narices, muchos redoblan su apuesta por un discurso autoflagelante y culposo en que el supuesto problema serían los privilegios, el elitismo de la derecha y su teórica falta de empatía con los que tienen menos. Definitivamente, la derecha está intelectualmente perdida. Todo lo demás vino por añadidura.

Carta de Axel Kaiser al diario El Mercurio

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