Nuevos antecedentes surgieron respecto a la investigación por los incendios que afectaron a las iglesias de La Asunción y de Carabineros el pasado 18 de octubre, tras incidentes ocurridos tras las manifestaciones en conmemoración de un año del estallido social.

El Ministerio Público instruyó que las primeras indagatorias por los siniestros fuesen realizadas por personal del OS-9 de Carabineros, las que en sus resultados arrojaron pistas que hablarían de una planificación detrás de los incendios.

Según lo detallado por el fiscal José Morales a El Mercurio, se analizaron las cámaras de seguridad de los sectores aledaños a los templos religiosos, donde se ve a los responsables en “conductas antisociales” desde antes de que se concretaran los ataques, los que fueron identificados en los registros por sus vestimentas.

El persecutor sostuvo que al igual como ocurre en otras acciones similares, se estableció, en base a diversos registros, que “los desplazamientos no son al azar”, que tendrían una planificación y hasta una posible jerarquía, ya que existirían personas que guían al grupo.

En ese contexto, Morales indicó que un informe sicológico elaborado por la institución uniformada argumenta que el comportamiento delictual de estos sujetos podría estar ligado a variados factores, entre ellos, los rasgos “psicosociales” y de pertenencia a grupos “anómicos y asistémicos”.

Las indagatorias preliminares alertan que hubo “una organización distinta” y un desplazamiento que responde a una planificación en hechos de violencia, lo que no se ajusta con lo ocurrido durante el estallido social de octubre pasado, donde muchos de los hechos de violencia ocurrieron de forma espontánea, y en ocasiones se evidenciaba una participación con “un patrón de imitación”.

Dicho medio indica que los informes de Carabineros explican que los inmuebles afectados representan “íconos de la institucionalidad”, por lo que podrían haber sido planificados con antelación.

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