Hace un año el Banco Central advertía que los retiros de los fondos de pensiones estaban generando un fuerte incremento de la salida de capitales, especialmente del segmento de empresas no financieras y hogares. Sin embargo, este año esa tendencia se ha moderado en relación a los años 2020 y 2021, volviendo a niveles más cercanos al preestallido social, aunque todavía por arriba de ellos.

Este hecho lo resaltó hace unas semanas el vicepresidente del Banco Central, Pablo García, quien en su presentación durante el seminario Sector inmobiliario: perspectivas y desafíos, organizado por la Universidad Adolfo Ibáñez, afirmó que “el proceso de dolarización o salida de capitales también parece que no sigue al mismo ritmo que con anterioridad, pero quedamos en un nivel que es distinto al nivel anterior, no estamos volviendo a lo que se observaba en 2019. En parte eso se refleja en que nuestro mercado de capitales está en los niveles de hace 10 años. Hay un efecto más permanente y hay que ir viendo cómo se reconstruyen hacia adelante”, afirmó.

Ese planteamiento es refrendado por las cifras que registra el Banco Central. Entre enero y agosto de este año se han expatriado US$2.949 millones netos. Este monto es un 72,7% menor en comparación al mismo período de 2021, cuando se totalizaron US$10.808 millones de salida de recursos, y un 63,1% inferior a lo que se registró en 2020, cuando se sacaron US$ 7.987 millones. Previo a octubre de 2019, entre enero y agosto, habían salido del país US$ 1.273 millones, y en 2018, en igual lapso, apenas US$258 millones.

Entre los expertos la explicación apunta a dos factores principalmente: la menor incertidumbre asociada al triunfo de Rechazo en el plebiscito constitucional y la menor disponibilidad de recursos, puesto que la liquidez que hubo en 2020 y 2021 por el retiro de los fondos de pensiones ya va en retirada, y a que una cantidad importante de dinero ya emigró del país.

Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, sostiene que “la salida de capitales se advirtió con mayor fuerza en 2020 y 2021, cuando se asestaron los primeros golpes a la institucionalidad, se advertía un clima social muy tenso y las presiones sobre el gasto público se hacían sentir sin dar cuenta de la necesidad de ser responsables. Se aceleró nuevamente la salida cuando en la Convención Constitucional se veía cómo primaban las posiciones radicales y disruptivas, que llevaban a un alto costo económico”. En ese sentido, acota que “el Rechazo al nuevo texto constitucional da cuenta de bordes mejor definidos, lo que ha contribuido a contener la fuga de capitales”.

Otro planteamiento entrega el economista de Rojas y Asociados, Patricio Rojas, quien subraya que la menor salida de capitales se debe a que “hoy hay menos liquidez de lo que hubo en 2021, debido al dinamismo que tuvo la economía el año pasado, lo que llevó a que las empresas y familias tuvieran una propensión a invertir en activos externos mayor que lo habitual. Esto, impulsado por la mayor incertidumbre política”. Por esto, para Rojas, la disminución no se debe “a una mayor confianza en inversiones locales”.

Al analizar las cifras de manera mensual, desde junio se observa de manera más clara la disminución de los montos de salida: si en mayo salieron US$2.172 millones, en julio fueron sólo US$264 millones. Incluso, en junio y agosto hubo ingresos neto de capitales por US$629 millones y US$390 millones, respectivamente. Pese a que estos números no consideran el período posplebiscito -que fue el 4 de septiembre-, desde unos meses previos fue ganando terreno la percepción de triunfo del Rechazo, según lo fueron anticipando las encuestas.

Cristóbal Gamboni, economista del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), refuerza ese análisis al afirmar que “la moderación observada en la salida de capitales empieza a notarse con más fuerza a partir de junio, puesto que, entre enero y mayo, los montos eran similares a los de 2021″. Para Gamboni, “esto coincide con una moderación en índices de incertidumbre económica, como el elaborado por el Banco Central, que tocó piso en junio después de varias caídas consecutivas, y luego un nuevo mínimo en agosto”.

Para Natalia Aránguiz, socia y gerente de Estudios de Aurea Group, “si bien el triunfo del Rechazo apaciguó las aguas, la trayectoria futura de los activos externos líquidos de la cuenta financiera estará fuertemente influenciada por las modificaciones que experimente la reforma tributaria, en caso de que llegue a ser aprobada, y por la reforma de pensiones. Esta última, principalmente por el efecto que tiene en la profundidad de nuestro mercado de capitales”.

Entre los expertos tributarios que siguen estos temas también se percibe esta disminución en la salida de capitales, no obstante, no lo asocian necesariamente al hecho de una disminución de la incertidumbre, sino que también por la disponibilidad de recursos. “La disponibilidad de recursos líquidos no es infinita, por lo que en algún momento tenía que disminuir la salida de dinero al extranjero. Esta disminución no indica que los dineros que salieron estén regresando al país, solo que la disponibilidad de recursos líquidos para remesas ha disminuido”, señala el socio de Mena Alessandri & Asociados, Andrés Alessandri.

Sebastián Guerrero, socio de Guerrero Garcés, comparte esa mirada: “Ha bajado la intensidad que había hace meses, pero se mantiene la cautela por lo que viene con las reformas en curso”.

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