La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, concurrió a la comisión de Hacienda del Senado para explicar los alcances del Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al segundo semestre de 2022 que fue difundido este miércoles.

Una de las principales advertencias que arroja el documento dice relación con el aumento de “los riesgos de que se produzcan episodios de corrección abrupta de precios de activos y salidas de capitales, especialmente desde economías emergentes”.

En ese sentido, el ente rector menciona que el mercado financiero chileno se ha visto afectado por las tendencias globales, “donde resalta la mayor volatilidad del peso y las tasas de interés de largo plazo respecto de su comportamiento histórico. Esto es reflejo de un mercado de capitales menos profundo, lo que reduce la capacidad de la economía para acomodar presiones financieras externas”.

A este respecto, Costa mencionó ante los parlamentarios que es relevante fortalecer el mercado de capitales para reducir los shocks de factores externos. “Destaca en todo caso, la mayor volatilidad del peso y de las tasas de interés de largo plazo respecto de su comportamiento histórico. Esto es en parte reflejo de un mercado de capitales que no ha logrado recuperar su profundidad y rol mitigador frente a presiones externas”, indicó.

Lo anterior pese a que puntualizó que “la evaluación que hemos realizado de la situación financiera de los hogares y empresas chilenas nos indica que no existen fuentes de vulnerabilidad con potencial riesgo sistémico”.

Sin embargo, la presidenta de la autoridad monetaria dijo que “esto no obsta, al hecho que existen grupos que están atravesando por una situación compleja”. En esa línea, dijo que “sin duda los desafíos que enfrentamos son significativos”.

Sobre la evaluación del sistema financiero chileno, Costa resaltó que un mercado financiero que funciona adecuadamente “cumple un rol muy significativo en la economía, pues permite canalizar de forma eficiente recursos de ahorro a inversión, además de satisfacer las necesidades de cobertura de riesgos”.

“Mercados profundos y sólidos son menos volátiles y contribuyen a mitigar el impacto de los shocks externos a los que está sometida una economía pequeña y abierta como la nuestra”, agregó.

Junto con ello, recordó que uno de los efectos de los retiros de ahorros previsionales fue quitarle profundidad al mercado financiero. “De hecho, la volatilidad del tipo de cambio y las tasas de interés de largo plazo ha aumentado respecto de períodos previos incluso en términos comparativos a otros países”, explicó, agregando que el acceso al financiamiento hipotecario también se ha deteriorado.

Por eso, comentó que es “relevante que se prioricen medidas y políticas orientadas hacia favorecer un ahorro estable de largo plazo. Más allá de los desafíos que impone esta coyuntura, un mercado de capitales sólido y profundo es un aporte significativo al desarrollo económico, porque, entre muchas cosas, permite disponer de financiamiento para proyectos públicos y privados, al mismo tiempo que ayuda a mitigar el impacto de los shocks externos”.

“En este sentido, tan clave como evitar medidas que vuelvan a deteriorar el mercado de capitales, es no sumar tensiones innecesarias que restrinjan su capacidad de absorber noticias externas”, subrayó Costa.

Un segundo punto que destacó es que un sistema financiero robusto, que impacta positivamente la economía, requiere un marco regulatorio adecuado. “En lo que viene, es muy importante que sigamos en una senda que apunte a consolidar un sistema financiero cada vez más sano y sostenible, por los consecuentes impactos positivos que tiene sobre el desarrollo y el bienestar de las personas”, manifestó.

“Un mercado financiero robusto es un medio eficaz para incentivar la inversión, el crecimiento, el empleo y de este modo contribuir a mejorar la calidad de vida de todos y todas”, remarcó la economista.

Banca local

Costa también sostuvo que “sería prudente” que la banca local reforzara sus niveles de solvencia, aprovechando las mayores utilidades obtenidas en 2022.

“El dinamismo del crédito se podría ver aún más debilitado durante la fase contractiva de la economía, lo que, además, vendría acompañado de una reducción en la calidad de la cartera y sus colaterales. Esto, junto a un mayor aumento en los costos de financiamiento, continuaría presionando los márgenes de intermediación de la banca”, comentó.

Asimismo, recalcó que eventuales disrupciones financieras internacionales podrían dificultar la normal operación de las entidades bancarias al comprometer su posición de liquidez en moneda extranjera. Por otro lado, la mayor incidencia de ciberataques debido al cambio en las tendencias de digitalización alcanzadas durante la pandemia representa un riesgo operacional relevante en esta coyuntura.

“Del mismo modo, es necesario que las entidades bancarias sigan acomodando la estructura de su balance para hacer frente al cumplimiento de las obligaciones adquiridas durante la pandemia, manteniendo niveles de liquidez apropiados”, acotó la economista.

Sobre esto explicó que “estamos en un momento de turbulencias, en que las condiciones financieras son estrechas. Sin embargo, la banca con las condiciones que tiene hoy día es absolutamente resiliente y es capaz de soportar un shock bien intenso”.

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