“Ha llegado el momento para Alemania y la UE de imponer una moratoria a la construcción del gasoducto”, advirtió Robin Quinville en el diario económico Handelsblatt.

Las obras para terminar este gasoducto que une Rusia y Alemania, interrumpidos desde hace un año debido a las amenazas de sanciones estadounidenses, debían reanudarse este fin de semana. Aún quedan algunos kilómetros por construir en el mar Báltico, frente a las costas de Alemania.

Según Quinville, una “moratoria” mostraría que Europa no tolera más el “malintencionado comportamiento de Rusia”.

“Este gasoducto no es solamente un proyecto económico sino también un instrumento político del Kremlin para dejar de lado a Ucrania y dividir a Europa”, advirtió la embajadora.

Nord Stream 2, cuya puesta en marcha estaba en un principio prevista para principios de 2020, es un gasoducto que tiene que duplicar las capacidades de entrega de gas ruso del Nord Stream 1, operativo desde 2012, y garantizar el suministro a Europa occidental a través del mar Báltico.

En el proyecto participan, además del gigante ruso Gazprom, cinco grupos europeos: el francés Engie, los alemanes Uniper y Wintershall, el austriaco  OMV y el angloholandés Shell, con un presupuesto total de 9.500 millones de euros (11.400 millones de dólares).

Ese proyecto le valió en 2018 a la canciller Angela Merkel la acusación del presidente estadounidense, Donald Trump, de ser “prisionera de Rusia”.