La crisis de Universidad de Chile ya adquiere niveles impropios del fútbol. El volante Pablo Aránguiz, uno de los que ya había sido amedrentado ayer, en medio de la invasión de los barristas a la cancha del estadio El Teniente, en la que los azules cayeron frente a Curicó Unido, ahora recibió amenazas de muerte por parte de individuos que, naturalmente, no se individualizaron.

La situación generó inmediata preocupación por parte de la entidad estudiantil. El club solidarizó con el futbolista, quien puso los antecedentes a disposición de Carabineros. La policía uniformada deberá iniciar los procedimientos para dar con los responsables y, eventualmente, ponerlos a disposición de los tribunales. En el intertanto, le proveerá de resguardo para evitar que los ataques se materialicen.

El área de Operaciones del club se contactó con Carabineros para gestionar las medidas precautorias después de los ataque es que el jugador recibió vía telefónica y a través de sus perfiles en las redes sociales. El resto de las acciones que se seguirán se analizarán en las próximas horas, cuando se sigan conociendo antecedentes de los ataques que ha recibido el volante.

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