Todos sabemos lo que demoran las leyes en ser discutidas y aprobadas, sobre todo en temas tan sensibles como son las enfermedades catastróficas o terminales y el costo enorme que ello implica para toda la familia, cuando un ser querido se ve afectado por una grave enfermedad.

Hoy ya se promulgó la nueva ley que permite entregar los fondos previsionales de su cuenta de capitalización individual de cotización obligatoria, a aquellas personas que padecen una enfermedad terminal, y que tengan la posibilidad de tener un trato distinto al de una pensión por edad o de invalidez. Sin embargo, se deberán cumplir ciertos requisitos y es de esperar que esa llamada “letra chica” no sea descalificadora como muchos bonos en que se dice que es para todos y muy pocos pueden acceder a ello.

Cabe señalar, que esta decisión de esta ley se refiere a las personas que se encuentren afiliadas a una Administradora de Fondos de Pensión, llamadas AFP, también para los pensionados por Retiro Programado (AFP) y por ende, para quienes se encuentran pensionado por la alternativa de Renta temporal, y estén recibiendo su pensión doble por parte de la AFP.

Uno de los requisitos para poder acceder a este “beneficio” es que tengan un diagnóstico con menos de un año de vida, y cumplan otros requerimientos, con toda la documentación que será exigida, y esto deberá efectuarlo en la AFP en la cual se encuentre afiliado.

Si bien es cierto es algo esperado desde hace muchos años, creo que no sólo es necesario un cálculo distinto de su pensión, sino que, en mi opinión, se debiera entregar todo el dinero que el afiliado o pensionado que se encuentre en la calidad de enfermo terminal haya logrado reunir en su vida laboral, y así poder afrontar el resto de su vida, con sus fondos previsionales íntegramente y no en cuotas ni menos desglosando el cálculo de una pensión de sobrevivencia y la cuota mortuoria.

Creo que lo fundamental es que la persona que se encuentra enferma en condiciones tan extremas, en que tiene un diagnóstico tan dramático de una sobrevida de sólo 12 meses, tenga el derecho a recibir, en un solo pago su propio dinero, que ha sido el ahorro de toda una vida, con esfuerzo, con sacrificio, con sol con frio y muchas veces en condiciones deplorables y que después de tanto entregar amor y bienestar a su familia y al país, pueda tener el derecho de poder “disfrutar” de algo deseado en sus últimos meses, antes que esa vida se vaya apagando lentamente para entrar en el reino de Dios.

                                                        Margot Guerrero Bruner

                                                           Asesora Previsional