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Nada más lejos de nuestra intención que mirar en menos y mucho menos faltarle el respeto a Fernández Vial.

Todo lo contrario, sentimos una gran admiración por este club tan popular en la ciudad de Concepción, con una historia llena de hitos y tradiciones y con figuras que están muy adentradas en las páginas de nuestro fútbol. Partiendo ni más ni menos que por don Nelson Acosta.

Y hoy por hoy, un equipo que ha vuelto al menos a la Primera B tras la resta de puntos a Lautaro de Buín y que junto a muchos jugadores jóvenes de la zona hay nombres tan interesantes como el de Luis Felipe Pinilla, Patricio Jerez, Kevin Harbottle y el eterno Arturo Sanhueza.

Hecha esta introducción, más que necesaria por lo demás, llegamos a una verdad indesmentible e irrefutable: Fernández Vial es un equipo recién ascendido a la Primera B

Y ese equipo, que hasta hace muy poco jugaba en la Segunda División, tuvo en problemas a Universidad de Chile.

Lo que por supuesto no habla para nada bien de este equipo azul en transición, que pareciera pudiera quedarse hasta fin de año con Esteban Valencia en la banca. Al respecto, será muy importante el resultado del partido revancha que se jugará el próximo domingo a las 15.00 horas en Concepción.

Porque hasta ahora, para ser francos, en Copa Chile, la U del Huevito está en deuda.

Tuvo más de un problema para eliminar a San Luis de Quillota, uno de los equipos de peor rendimiento en Primera B y esta noche, si perdía ante Fernández Vial a nadie que hubiera visto el partido le tendría que haber extrañado.

Por de pronto, cuando se puso en ventaja a los 15 minutos con ese sobrepique de Bastián Solano conectando un centro pasado de Arturo Sanhueza, para nadie fue una sorpresa.Imagen

Porque desde que se puso en juego la pelota, Fernández Vial dejó en claro que no se  iba a achicar porque enfrentaba a uno de los llamados equipos Grandes del fútbol chileno.

Le salió a jugar de igual a igual, con dos figuras fundamentales: una que imponía el orden y manejaba los tiempos (Arturo Sanhueza) y otro que, con su zurda privilegiada (Kevin Harbottle) le mostraba la pelota a los azules, la escondía y se divertía metiéndole túneles  o haciéndolos pasar de largo con un enganche.

Como era de suponer, tras la apertura de la cuenta Universidad de Chile salió a buscar el empate. ¿Qué otra cosa podía hacer?

Estableció así un dominio territorial, sin muchas llegadas al arco muy bien defendido por Gustavo Merino, pero ejerciendo la presión necesaria que derivo en el empate: toque sutil de Joaquín Larrivey cuando terminaba el primer tiempo, culminando una gran maniobra previa de Brandon Cortés.

Si alguien suponía que ese gol significaría que tendríamos un segundo tiempo absolutamente favorable a Universidad de Chile, se equivocó medio a medio.

Porque el trámite del partido en este segundo tiempo fue muy similar, casi con calco a lo que observamos en el primer tiempo.

Poco fútbol y menos llegadas aún a los arcos. Tal vez una clara para cada equipo que pudieron desequlibrar la cuenta: una que tuvo Larrivey para la U y la más clara: un cabezazo (mitad hombro y espalda también) de Harbottle que exigió la mejor atajada del partido por parte del Tuto de Paul.

Fue en definitiva un 1-1 en Rancagüa, que al observar las reacciones al término del partido, evita mayores comentarios. Mucha alegría en los jugadores de Fernández Vial abrazados en torno a su caudillo, Arturo Sanhueza. Cabeza abajo y  salida rápida de la cancha de parte de los azules. Como queriendo dar vuelta cuanto antes la página y esperar la revancha para mejorar una imagen que, hoy por hoy, se ve muy pero muy diluida.Imagen

/Fotos: Twitter Universidad de Chile y Fernández Vial