Gabriel Boric, el diputado magallánico y ahora Presidente electo de Chile es fanático del fútbol y un hincha reconocido de Universidad Católica.

Lo curioso es que la formación profesional suya se desarrolló en la casa de estudios que, en el fútbol, constituye la vereda de enfrente, el máximo rival: la Universidad de Chile

Gabriel Boric antes de entrar en la vorágine de la política era de ir al estadio con frecuencia. El mismo, por ejemplo, se ha esforzado en aclarar que es un hincha ‘de galería’. Hace dos años, en la revista De Cabeza, ofrecía señales más que concretas de su cercanía con el club de la franja. Se remontaba a la final de la Copa Libertadores que los cruzados perdieron en 1993, frente a Sao Paulo; reconocía como referentes a Cristián Álvarez y Milovan Mirosevic; y situaba como su versión favorita de los planteles de la franja al equipo que no pudo ser campeón en 1994, pero que tenía en sus filas a Néstor Gorosito y Alberto Acosta, otros dos jugadores que se convirtieron rápidamente en sus ídolos de infancia.

En su momento político más feliz, al ser elegido nuevo Presidente de Chile, el parlamentario no se olvidó de la UC. “Hay tres cosas claras sobre mí: soy magallánico, de izquierda y cruzado”, se autodefinió. La identidad deportiva tiene origen familiar. “Toda la familia es de la UC. Veíamos juntos los partidos en Punta Arenas. Gabriel siempre ha sido muy apasionado, muy hincha. Gorosito siempre fue uno de sus ídolos. Alguna camiseta con el número 10 tuvo. Y la primera vez que fue a San Carlos fue una emoción tremenda para él”, confidencian desde el entorno más próximo del candidato.

Gabriel Boric, de niño, con los colores de la UC
Gabriel Boric, de niño, con los colores de la UC.

Sin embargo, la conceptualización más controvertida de su afición por los cruzados tiene que ver, precisamente, con la localidad a la que suele asistir en San Carlos de Apoquindo. “Esos cuicos que van al estadio a tribuna a ver a la Católica son lo peor. Son como animales que los sueltan el fin de semana. Se descargan de todas sus frustraciones, usan todos los garabatos que no dicen en su vida. Yo siempre voy a galería, pero una vez mi hermano andaba enfermo y fuimos a tribuna, a un partido en el Santa Laura. Un colorín de la UC le dijo al guardalíneas ‘no te digo hijo de puta porque erís huacho’. Una cosa del siglo XIX, terrible. Sentí vergüenza”, confesaba.

Eso sí, reconocía que muchas veces se le hace insostenible negar el perfil acomodado del club. “He tratado de buscar argumentos para defender que la UC no es un equipo de clase alta, que en realidad somos de Independencia y todo ese cuento, pero es insostenible. No es que los cuicos se tomaron el club. Siempre ha sido cuico”, reconoce.

Gabriel Boric, en el estadio Monumental, con la camiseta de la UC.
Gabriel Boric, en el estadio Monumental, con la camiseta de la UC.

Como todo fanático, también ha tenido exabruptos a la hora de referirse al archirrival. De esos excesos, tuvo que arrepentirse. En 2012, por ejemplo, trató de ‘madres’ a los azules. Con el tiempo, reconoció el error. El aprendizaje acerca del feminismo lo llevó a evitar ese tipo de expresiones. El decálogo futbolero de Boric también incluye una mención al público que suele asistir a los partidos de la Selección. “Que va al estadio y a los veinte minutos empieza a gritar ‘olé’. Uno debería exigirle al que quiera ir a ver a la Selección haber ido al estadio a ver a su equipo unas cinco veces en el último año. Está bien que vayan, bien por la familia, pero un poco de respeto por el fútbol”, exigía. El domingo por la noche, lamentaba haberse perdido un partido de la Roja, este año. “Mi momento más complicado de la campaña fue cuando no pude ver el Chile-Argentina porque me hicieron grabar para la franja”, dijo.

/Escrito por Crhsitian González y Matías Parker para El Deportivo