El tercer retiro del 10% de los fondos de pensiones, sumado a las nuevas ayudas del Estado como el bono clase media, el de transportistas y ahora el Ingreso Familiar de Emergencia ampliado a todos los inscritos del Registro Social de Hogares, han impulsado las expectativas de los consumidores.

Así lo refleja la última encuesta Cadem correspondiente a la primera semana de junio, donde un 45% de los consultados califica la situación económica de los consumidores para comprar bienes y servicios como ‘muy buena’ y ‘buena’, en lo que constituye su mayor nivel desde mediados de 2019 y previo al estallido social de octubre de ese año. Si bien todavía hay una mayoría que tiene una visión negativa (47%), la brecha entre ambas perspectivas es ahora de sólo 2 puntos, cuando hace solo unas seis semanas era de 40 puntos.

En el desglose, la encuesta muestra que desde el 22 de abril la visión positiva subió en 19 puntos y la mejor perspectiva la tienen los hombres, con 47%.

Asimismo, los jóvenes entre 18-34 años son los más optimistas sobre el cunsumo, registrando 52%, mientras que entre 35 y 54 la percepción positiva se ubica en 47%. Entre la población de mayor edad esta expectativa disminuye a 35%.

Por estrato socioeconómico, el sector alto encabeza la percepción positiva con 47%, seguido por el medio con 46% y el bajo con 41%. Y por regiones, en la Metropolitana lideran las expectativas positivas con 46%.

El gerente de Asuntos Públicos y Estudios Cuantitativos de Cadem, Roberto Izikson, explica que “la acumulación de los tres retiros y el nuevo IFE han entregado mucha liquidez a las personas. Esto se suma al pase de movilidad que ha permitido mayor movilidad para el consumo”.

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