La vacunación global de los trabajadores marinos avanza con lentitud, lo que pone en peligro a las tripulaciones y aumenta las interrupciones en el comercio, que también podría desacelerar la recuperación de las economías.

Las infecciones en los buques podrían presionar aún más las cadenas de suministro globales, justo cuando Estados Unidos y Europa se recuperan y las empresas comienzan a abastecerse para la Navidad. La industria del transporte marítimo toca la alerta por el aumento de los contagios y algunos puertos continúan restringiendo el acceso a los trabajadores marítimos de países en desarrollo, que representan la mayoría de dicha mano de obra, pero no pueden vacunarlos.

“Es una tormenta perfecta”, dice Esben Poulsson, presidente de la Cámara Internacional de Navegación que representa a los armadores. “No hay duda de que esta nueva variante delta nos está retrasando y la situación está empeorando. La demanda de productos no disminuye, los cambios de tripulación no se producen con la suficiente rapidez y los Gobiernos siguen enterrando la cabeza en la arena”.

Todas las señales apuntan ahora a un empeoramiento de la crisis en los océanos, justo cuando la industria parecía estar emergiendo de meses de restricciones portuarias que perjudicaron la capacidad de las empresas navieras para cambiar tripulaciones y dejaron a cientos de miles atrapados en el mar durante meses. Dos eventos recientes que afectaron puertos y rutas marítimas esenciales destacaron los riesgos.