Gabriel Boric enfrentará un escenario político y social extremadamente complejo, con los estertores de una pandemia que aún no termina y un proceso constituyente abierto, en pleno desarrollo, que finalizará en 2022 con un Plebiscito en medio del primer año de mandato.
A eso se suman las negras proyecciones económicas para el mediano plazo. El Informe de Política Monetaria del Banco Central proyecta que para el próximo año el crecimiento sea entre 1,5% y 2,5% y para 2023 un magro rango de entre 0% y 1%.
La tasa de interés ya está en un 4% y no se descarta que incluso llegue a cerca de un 7% en 2022. El futuro mandatario, además, no tendrá mayoría en el Congreso, lo que para algunos es una señal clara que obliga a ambos candidatos a moderarse.

Habrá un Senado partido por la mitad –un 50% para la centroderecha y la derecha y un 50% para la centroizquierda, la izquierda e independientes afines-, mientras que la Cámara quedó compuesta por diversas fuerzas fragmentadas y es una incógnita cómo se ordenarán los 155 diputados y diputadas.

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