Puede que te estés preparando para ser el anfitrión de un grupo de amigos, o puede que la reunión contará sólo con gente de la familia y hasta si es nada más que para ti solo, la mayor preocupación antes de hacer un asado es tomar las precauciones necesarias para que todo resulte de maravillas y te luzcas verdaderamente.

Por cierto, no es lo mismo si vives en una casa y vas a utilizar una parrilla a carbón, o si vives en un departamento y para no molestar a los demás cuentas con una parrilla portátil, o, y esto vale para ambos casos, la tuya es, definitivamente, una parrilla a gas.

Comencemos con la parrilla a carbón. Para ello, toma nota de estos consejos que conseguimos de especialistas en la materia.

De partida tienes que tener a mano todos los utensilios necesarios: cuchillo, tenedor, una palita, una varilla de fierro para empujar las brasas y una tabla para cortar la carne.

-La parrilla debe estar perfectamente limpia, sin restos de asados anteriores.

-Evita el parafina y otros líquidos inflamables para encender el fuego.

-Las brasas deben estar bien hechas, para evitar la intoxicación de los comensales.

-Mantener brasas encendidas a un costado para ir agregando, por si añades más carne a la parrilla o te quedas sin brasas.

-Distribuir el calor de las brasas según el tipo de carne a asar.

-Salar la carne antes de ponerla en la parrilla, preferentemente con sal gruesa.

-Mantener un fuego moderado y constante a una altura prudente de la parrilla para no arrebatar el asado.

-Tener a mano un brasero para llevar la carne a la mesa.

Veámos ahora la eléctrica, cuya mejor característica es que es una parrilla portátil, y éstas te permiten improvisar un asado en cualquier momento y lugar. Además, no emite prácticamente olor, es muy fácil de lavar, se puede guardar en una repisa y el resultado obtenido es un asado mucho más parecido al de una parrilla tradicional que la parrilla a gas. Anota:

-No se debe aderezar la carne antes, sólo salar una vez que el corte ya esté en la parrilla. El pebre, por ejemplo, debe agregarse en el plato y no en la parrilla, hay que mantener bien seco todo para que sea más eficiente.

-Hay que calentar bien la parrilla antes de colocar la carne. La mayoría de estas parrillas traen un indicador luminoso que avisa cuando se alcanzó la temperatura ideal, suele tardar unos 5 minutos, dependiendo del horno.

-Lo ideal es dar vuelta la carne una vez, la constante rotación de los cortes sólo alargará el proceso de cocción.

-No es bueno usar tenedor ni pinches para manipular los chorizos o la carne, lo mejor es utilizar tenazas que permita manejar los cortes en la parrilla. De esta manera se evita que se pierdan los jugos o salga seco.

-En exterior se debe usar un modelo con tapa, de lo contrario el viento le hará perder rendimiento.

-Junto con la carne se pueden cocinar numerosos vegetales, siendo una buena variante a las ensaladas.

-Una vez utilizada permite llevarla a la mesa y mantener caliente la carne, lo cual es una gran ventaja.

-Siempre limpiarla cuando ya está fría.

Para usar la parrilla a gas hay dos requisitos que no puedes ignorar, en especial si tienes carne con mucha grasa, como punta de ganso, lomo liso o plateada: que la parrilla esté absolutamente limpia y usar sólo dos de los tres quemadores, los de los extremos, o si tiene dos, sólo uno de ellos. Así evitas que la parrilla se inflame.

También puedes tomar los tips de la parrilla eléctrica, en especial lo de no usar cuchillo ni tenedor, salar la carne cuando ya esté en la parrilla y no darla vuelta más de dos veces.

Suerte y…¡buen provecho!

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