Quienes se casaron en los últimos meses y encontraron más caro el anillo de compromiso o las argollas de oro, no se equivocan. Es así.

Tampoco se equivocan los que encontraron más caros los aritos para las guaguas, los collares, pulseras o relojes para quienes hicieron la primera comunión, se graduaron del colegio, o la universidad; o simplemente quienes quisieron darse un gusto.

En Chile, el precio de las joyas ha subido un montón en el último tiempo, mucho más que la inflación.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), aunque subieron 3% en agosto pasado, acumulan un salto de 29,2% en doce meses y, nada más y nada menos, que 63,9% desde 2018 (año base).

Según el organismo, la subclase de la canasta “joyas y relojes” ha subido 48% desde enero 2019 a la fecha.

El alza de estos productos va muy en línea con el aumento que ha tenido en los últimos dos años el precio de los metales preciosos. De acuerdo a Bloomberg, el valor del oro acumula un incremento de 16,95% desde enero de 2019. Y aunque el platino sube solo 2,88% desde esa fecha, la plata salta 27,46%.