De tal envergadura se consideró su físico curvilíneo, que hasta los rígidos franceses incorporaron a su vocabulario la palabra lollobrigienne, para designar a las damas de formas extraordinariamente femeninas. Y es que Gina Lollobrigida fue, desde mediados de los años cuarenta, un sex-symbol más allá de sus fronteras. La donna più bella del mondo -como la llamaron durante años en honor a la película que rodó en 1955– quedó tercera en el certamen de Miss Italia, de 1947. Lucía Bosé -madre del cantante- se alzó con el título. Pero desde aquel paraíso se fue desbarrancando poco a poco. En los últimos años, eran más las lágrimas que las sonrisas hasta su fallecimiento este lunes a los 95 años, en su casa de Roma.

La Lollo- comos se hizo conocida en el mundo entero- vivió sus últimos años atravesada por una dura disputa por sus bienes con su hijo y una joven amistad. La estrella de El jorobado de Notre-Dame tuvo una relación especial con Andrea Piazzola, de 34 años, durante varios años. Los dos son autoproclamados “amigos”, y ella lo nombró recientemente como su asistente y administrador de su fortuna de 40 millones de euros. De hecho, él mismo se mudó a su casa con su pareja y su hija, lo que enfureció a la familia de la italiana.

Las curvas de Gina Lollobrigida fueron famosas en el mundo y le aseguraron una carrera cinematográfica. En Francia acuñaron el término   lollobrigienne, para designar a las damas de formas extraordinariamente femeninasLas curvas de Gina Lollobrigida fueron famosas en el mundo y le aseguraron una carrera cinematográfica. En Francia acuñaron el término lollobrigienne, para designar a las damas de formas extraordinariamente femeninas

Andrea Piazzolla llegó a la vida de la diva cuando él tenía 24 años y ella 86. Pronto nació entre ambos una gran complicidad. Al inicio él fue su chofer y asistente y con el tiempo se convirtió en su confidente, hasta pasar a ser administrador de la inmensa fortuna que la actriz ha amasado a lo largo de más de cinco décadas de trabajo en el cine y la televisión en Italia y en Hollywood.

Reservado en la mayoría de ocasiones, Piazzolla trata de mantenerse lejos de los reflectores. Hace dos años fue papá de una niña a la que ha llamado Gina junior, en honor a la musa. En contadas ocasiones, aunque no lo hace desde hace tiempo, ha visitado los canales de televisión para defenderse y ofrecer su versión. En una de sus últimas apariciones públicas, Piazzolla señaló: “No quiero que Gina parezca una persona que no ha sido generosa con su familia. Milko es muy buena persona y no creo que nunca le haya interesado el dinero”.

En Milán, durante el festejo del aniversario de la revista Oggi, acompañada por su asistente Andrea Piazzolla (Photo by Rosdiana Ciaravolo/Getty Images)En Milán, durante el festejo del aniversario de la revista Oggi, acompañada por su asistente Andrea Piazzolla (Photo by Rosdiana Ciaravolo/Getty Images)

El único hijo de la actriz, Milko Skofic, y su nieto, Dmitri, creen que Piazzolla apuntó a su dinero. En 2013 y 2018, Piazzola fue acusado de intentar vender arte y varios artículos de la casa de la Lollo en una subasta sin su conocimiento, por un valor aproximado de 300.000 euros. La familia de la estrella no dejó las cosas a su suerte y acusó a Piazzolla de engañar a una persona mayor con una ganancia económica.

El caso llegó a los tribunales, donde el hijo y el nieto de la consagrada diva pidieron la cesión de los derechos para administrar su propiedad, pero los jueces dictaminaron que Gina Lollobrigida, cuando cumplía sus 93 años, estaba segura y en plena capacidad de tomar decisiones independientes. Pero el caso alcanzó a la Corte Suprema, donde los jueces dictaminaron que no podía administrar su dinero.

La estrella italiana contrató a un famoso abogado italiano, considerado una bandera roja para la mafia italiana, con el fin de recuperar el control de su fortuna.

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