Más crítico es Rolf Lüders, no sólo porque “el proyecto de nueva Constitución propuesta por la Convención Constitucional no cumplirá con su objetivo central, cual es el restablecer la paz social”.

Sino, porque “el principal problema” del texto es precisamente “el sistema político”, cuyas “disposiciones en buena medida definirán si se mantiene o se perfecciona la democracia (…) o evolucionamos hacia otros esquemas de gobierno (populismo, autoritarismo, totalitarismo)”.

Y ahí para él, “el sistema bicameral asimétrico propuesto” tiende a favor lo segundo y no lo primero. Más riesgos que certezas, apunta. Sólo queda esperar, dice, que el proceso de cambio institucional se canalice en el Parlamento después del 4 de septiembre… siempre que los cerrojos no lo impidan.

Y todo ello, mientras el mundo no colabora en calmar los ánimos, porque en el horizonte se cierne una crisis alimentaria –como advertía esta semana The Economist en su portada- y crece el fantasma del enfriamiento económico de China. Como dicen, los problemas nunca vienen solos.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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