Ante el triunfo en segunda vuelta del candidato Gabriel Boric, una de las preguntas que abren es: ¿qué va a pasar con el centro? Si bien la DC hizo público su respaldo a la candidatura de Gabriel Boric, se declaró como opositora a su gobierno.

El analista político y decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma, Tomás Duval, señala a La Tercera que lo que va caracterizar al centro en esta etapa es la tensión.

“El centro político, como está en la actualidad, no adhiere a las opciones de los dos polos extremos, por lo tanto, se va a sentir tensionado, porque no hay una cierta identidad clara de ese centro político. Hay ciertas ´familias’, como la socialdemocracia, el liberalismo, o el socialcristianismo, que se sentirán tensionadas por las propuestas de Boric” dice Duval.

“Más todavía con el voto voluntario -agrega Duval-. Porque el voto obligatorio hace que esos partidos de centro pudieran tener más presencia, pero el voluntario hace que se vean como fuerzas en declive respecto a estos polos en competencia”.

– ¿Considera que el voto del centro fue determinante para el triunfo de Boric?

Yo creo que sí, y lo voy a sustentar en lo siguiente. En la última encuesta CEP, cuando se les pide a los ciudadanos identificarse ideológicamente, se ve que hay un alza de aquellos que se sienten más bien ubicados en la posición de centro. Estamos hablando de un tercio, 34%, que si uno lo toma en línea del 2016 hasta la última encuesta, te das cuenta de que hay un tercio de la población, más menos, que se ubica en el centro.

– El centro nominalmente sería oposición al gobierno de Boric, ¿cómo sería su rol?

Yo creo que el centro tiene la oportunidad de constituirse en una bisagra, es decir, en aquellas posiciones políticas al interior del Congreso que puedan inclinar hacia un lado o hacia otro las propuestas del gobierno, para apoyar o rechazar ciertas iniciativas, puede ser un rol muy trascendental. Porque de otra manera, dada la composición del Congreso, en un escenario muy negativo para Boric, si cada uno de los polos se colocan indefectiblemente en sus posiciones más extremas y sin la posibilidad de llegar a acuerdos, vamos a tener una cierta parálisis. Ese es el peor escenario. En esto, los partidos de centro pueden jugar un rol importante en mediar en posiciones, con los votos o representaciones que tengan tanto en el Senado como en la Cámara y así influenciar en las políticas públicas del gobierno de Apruebo Dignidad.

-¿Qué podría tomar Boric de un proyecto de centro?

En materia de pensiones, el centro va a jugar un rol importante en la propiedad de los fondos de los afiliados, ahí la izquierda cometió un error, esa es una cuestión que parece internalizada. Va a ser interesante lo que ocurra por que las personas creen que son dueñas de sus fondos y alguien les pude decir que no. Yo creo que ahí hay un espacio en que el centro puede jugar. Va a cumplir el papel de atenuar los cambios radicales que propone Boric. Ahora, con este gobierno va a apoyar reformas importantes, como el cambio a las pensiones, pero que no produzca deterioro de la situación actual.

-La DC señaló que si bien apoyó a Boric, sería oposición a su gobierno. ¿Hasta dónde va a ser oposición? Esto considerando que Yasna Provoste se manifestó partidaria de reformas sociales.

El rol moderador, porque entiendo que esa oposición es no tener acceso a los cargos del Estado, no incorporarse en ministerios o cargos ejecutivos. Sin embargo, pueden existir acercamientos en materia política. En materia de pensiones tienen que haber acercamientos entre la DC y el gobierno de Boric. Ahí pueden haber acercamientos.

-¿Considera que el centro podría terminar yéndose a una coalición más amplia, con Nuevo Trato y Apruebo Dignidad?

Probablemente vamos a ver surgir nuevas alianzas, distintas a las que hemos tenido hasta ahora y es probable que en esos núcleos hayan nexos entre fuerzas políticas nuevas, o que eran contradictorias hace tiempo. Esto es especulación. Vamos a ver eso porque las posiciones políticas si bien están establecidas en estos campos extremos pueden ir cambiando las alianzas.

-Usted señala que el centro se ha diluido. ¿Cómo puede reconstruirse de acá en adelante?

Yo creo que se puede reconstruir si aquellos que se sienten representados por el centro tienen partidos con actitudes racionales y que coloquen una suerte de freno hacia los extremos. Si no colocan barreras en el campo de las ideologías respecto de los extremos, lo más probable es que esa tensión tienda a desvalorizar ese centro político. La tentación de irse por los polos es más fuerte, naturalmente ahí van a perder su posicionamiento y por eso lo siento diluido por estos polos. Si no son capaces de salir de ahí, van a surgir nuevas formas políticas, porque se van a crear en ese espacio, tomando en cuenta que la ciudadanía sí tiene un aspecto de moderación que se autodefine como de centro. Es un espacio político, y en política esos espacios se ocupan.

-¿Cómo perfilamos al votante de centro?

Hay distintas familias doctrinarias ideológicas en el centro, desde la social democracia, liberales o socialcristianos. Ahí hay un mundo de votantes que se podrían identificar con el centro, desde un punto de vista político. Desde un punto de vista de cultura política, son personas que no adhieren a ninguna de las posiciones extremas sino que sacan algunas características de uno o de otro. No son partidarios de cambios profundos, sino más bien de procesos de reforma. No son inmovilista. Y creo que en general a las personas de centro, entre la incertidumbre y estar como están, se van quedar con estar como están. Porque la incertidumbre significa no conocer el nuevo orden.

-¿Qué alianzas políticas le convienen al centro desde ahora?

La configuración de las alianzas va a estar íntimamente ligada al proceso que se lleve en el nuevo parlamento, ahí es donde se expresan las fuerzas políticas. En materia presidencial no porque siempre se define en bipolaridades. Lo que hace el centro en las presidenciales es ser lo que buscan los candidatos en competencia, se dice que el centro es el que define las elecciones, no los extremos.

/Entrevista de Paulo Retamal para Pulso

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