Una batalla legal de alto nivel está tomando forma en torno a los lucrativos derechos de patente de las vacunas contra el covid-19, con compañías farmacéuticas, científicos gubernamentales y académicos enfrentados entre sí sobre quién inventó qué.

El gobierno de Estados Unidos y Moderna Inc., cuya colaboración condujo a una de las dosis más utilizadas, se han peleado por quién descubrió un componente clave y quién debería poseer sus derechos. Mientras tanto, Pfizer Inc. y BioNTech SE, fabricantes de otra vacuna líder, están en una batalla de patentes con una empresa más pequeña, y algunos analistas creen que podrían terminar enfrentándose a Moderna.

En el centro de las disputas: ¿Quién puede afirmar haber inventado elementos importantes de las vacunas contra el covid-19?

Están en juego cientos de millones de dólares. Si alguien tiene éxito en establecer un papel en el descubrimiento de las vacunas, Pfizer y Moderna tendrían que compartir con otros una parte mayor de las decenas de miles de millones de dólares en ventas de vacunas que se generan.

“Es crédito científico y dinero. Eso es lo que la gente quiere “, afirmó Jacob Sherkow, profesor que se especializa en propiedad intelectual biotecnológica en la Facultad de Derecho de la Universidad de Illinois. “Este es un invento biotecnológico importante, por el que están en juego decenas de miles de millones de dólares”.

El mercado de las vacunas contra el covid-19 ha demostrado ser más grande de lo que se esperaba inicialmente. PHOTO: AMIR HAMJA PARA THE WALL STREET JOURNAL

Las emergentes disputas sobre patentes ensombrecen lo que por otro lado ha sido un logro científico, gubernamental y comercial notable: el desarrollo de varias vacunas eficaces contra el covid-19 a una velocidad sin precedentes, durante una pandemia.

Quién merece crédito por los descubrimientos médicos ha sido durante mucho tiempo un campo de batalla para las empresas, el mundo académico y el gobierno. Las patentes son especialmente valiosas en la industria farmacéutica porque pueden otorgar a una empresa el derecho exclusivo de vender un medicamento o vacuna durante muchos años, sin competencia genérica.

También pueden ser valiosos para los científicos —y para las universidades y los laboratorios gubernamentales para los que trabajan— si una compañía farmacéutica obtiene una licencia de patente y paga derechos sobre las ventas. La Universidad de Princeton construyó un laboratorio de química de US$ 278 millones utilizando los derechos de las ventas del medicamento contra el cáncer Alimta de Eli Lilly & Co., que estaba basado en una investigación de un profesor universitario.

Sin embargo, las disputas pueden ser difíciles de resolver porque involucran a quién recibe crédito por una investigación complicada que a menudo se basa en una serie de descubrimientos iterativos.

En el pasado han estallado batallas de patentes entre varias empresas por nuevos y lucrativos mercados de medicamentos, como los tratamientos para la hepatitis C a mediados de la década del 2010.

El mercado de las vacunas contra el covid-19 ha demostrado ser más grande de lo que Wall Street esperaba inicialmente. Pfizer y Moderna se han anotado un total de US$ 35.000 millones en ventas de vacunas contra el covid-19, a nivel mundial, durante los primeros nueve meses del 2021.

Los analistas estiman que las dos vacunas registrarán ventas combinadas de más de US$ 52.000 millones en 2022, ayudadas por la demanda de vacunas de refuerzo.

Pfizer, BioNTech y Moderna ya pagan derechos sobre las ventas de sus vacunas porque dependen en parte de investigaciones realizadas en otros lugares. Tanto BioNTech como Moderna licenciaron previamente patentes sobre investigación de ARN mensajero realizada por científicos de la Universidad de Pensilvania, y BioNTech obtuvo una patente del gobierno federal, para la cual Pfizer tiene una sublicencia. Moderna pagó US$ 400 millones en derechos, incluidas las empresas que poseen los derechos de las patentes de Penn, sobre las ventas de su vacuna contra el covid-19 durante los primeros nueve meses del 2021.

Una disputa surge de la decisión de Moderna de denegar una solicitud, de los Institutos Nacionales de Salud (o NIH por sus siglas en inglés), de incluir a científicos del gobierno como co-inventores en la solicitud de la compañía a una patente estadounidense que cubre un componente clave de su vacuna contra el covid-19.

La patente habría reivindicado la invención de una secuencia genética incorporada en la vacuna Moderna para desencadenar una respuesta inmune contra el coronavirus. La disputa fue informada anteriormente por el New York Times.

En la foto se puede ver un un laboratorio dentro de una instalación de Moderna. La compañía dice que solo sus científicos encontraron la secuencia de ARN mensajero para su vacuna contra el covid-19. PHOTO: MADDIE MALHOTRA FOR THE WALL STREET JOURNAL

Moderna estuvo trabajando con el NIH en la investigación de vacunas durante unos años antes de que el famoso coronavirus surgiera, y colaboraron en el desarrollo y prueba de la vacuna contra el covid-19 poco después de que comenzara la pandemia.

Moderna dijo que ha dado crédito a los científicos del gobierno en otras solicitudes de patentes relacionadas con su vacuna, como una que cubre la dosificación, pero los científicos del gobierno no ayudaron a inventar la secuencia genética utilizada en la vacuna.

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