Aunque las investigaciones del Fondo Monetario Internacional han subrayado sistemáticamente los beneficios de la igualdad, incluidas una mayor productividad y estabilidad financiera aún existen grandes brechas a vencer para las mujeres que buscan el empoderamiento económico.

A medida que la pandemia por la COVID-19 continúa, se ha enfatizado la importancia de las mujeres en el mercado laboral, los cierres prolongados de escuelas y la escasez de servicios de cuidado infantil han empujado a muchas madres a abandonar la fuerza laboral. Pero también han surgido nuevas formas de economía a favor de las mujeres desde las ONG y alianzas con la comunidad empresarial, como es el análisis que plantea Citigroup, de acuerdo con 3BL Media.

El caso de la cooperativa agrícola Po My

La cooperativa agrícola Po My, fundada por Luu Thi Hoa y ubicada en Hà Giang, una provincia en las colinas boscosas del norte de Vietnam, ha sido un negocio que no solo le ha permitido a la mujer vietnamita mantener a su familia, sino también ha proporcionado medios de vida sostenibles para su comunidad.

Pero al igual que muchos dueños de negocios locales, Hoa recibió un duro golpe cuando la pandemia paralizó el turismo en Vietnam. Si bien, Hoa se considera afortunada dado que tenía acceso al programa Ignite, una iniciativa respaldada por el Centro Mastercard para el Crecimiento Inclusivo que contribuye a una economía resiliente e inclusiva a través de la financiación, capacitación tecnológica y de habilidades empresariales, lo cierto es que no todas las mujeres pueden obtener este tipo de ayuda.

En todo el mundo, las mujeres que buscan lograr el empoderamiento económico a menudo enfrentan tres obstáculos principales: la desigualdad de ingresos, la desigualdad digital y la desigualdad de información.

Un análisis de Citigroup, la mayor empresa de servicios financieros del mundo con sede en Nueva York, a principios de 2022, encontró que la paridad de género en el crecimiento empresarial podría aumentar el PIB mundial hasta en 2 mil millones de dólares y generar entre 288 millones y 433 millones de empleos. Por lo que está claro que todos se beneficiarían de fortalecer una economía a favor de las mujeres.

Para conseguirlo, la compañía propone tres principios que han guiado sus esfuerzos para mejorar las oportunidades de las mujeres empresarias.

Una economía a favor de las mujeres

1. Orientar programas y herramientas con enfoque de género

Citigroup señala que un primer gran paso es pensar en las barreras específicas que enfrentan las mujeres cuando se diseñan productos, servicios y programas para brindar los mejores resultados.

En Pakistán, el Centro está trabajando en asociación con CARE, una organización humanitaria global que creó el programa Ignite, para garantizar que los proveedores de servicios financieros diseñen productos pensando en las mujeres empresarias.

«La falta de acceso a la financiación es uno de los mayores desafíos que enfrentan las mujeres empresarias en todo el mundo».

Andrew Pitt, director global de investigación de Citigroup.

Por ejemplo, UBank, un banco australiano, ofrece un producto de préstamo que acepta formas no tradicionales de garantía, como joyas de oro. Su financiamiento incluye programas educativos, como desarrollo de habilidades, tutorías y herramientas digitales.

2. Romper la brecha de género en los datos financieros

Los datos pueden servir como un poderoso aliado en la lucha por una mayor equidad. Al recopilar, analizar y utilizar datos desglosados ​​de buena calidad, es posible mejorar los productos y servicios existentes para satisfacer las necesidades de las mujeres, o generar nuevas formas innovadoras de servir mejor a las mujeres, señala Citigruop.

Por ejemplo, a través de la iniciativa Data.org, el Centro Mastercard para el Crecimiento Inclusivo ha apoyado a Women’s World Banking para explorar cómo el modelado basado en la inteligencia artificial y la calificación crediticia pueden ayudar a las mujeres empresarias en India, México y Nigeria.

La iniciativa evalúa cómo los algoritmos en las solicitudes de crédito digital pueden aumentar los préstamos a las mujeres, estudia otras formas de aplicar el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, y explora los desafíos que enfrentan los servicios financieros digitales como resultado de la pandemia de la COVID-19.

3. Crear asociaciones intersectoriales

Por otra parte, el análisis de Citigroup revela que fortalecer la economía a favor de las mujeres requiere pensar de forma creativa sobre cómo implementar de forma efectiva los activos, incluido el capital humano, datos y tecnología. Eso significa repensar cómo estructurar Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) con corporaciones, y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) con entidades gubernamentales, para establecer objetivos de inclusión financiera.

Por ejemplo, Citigroup se asoció con la organización mundial de sustentabilidad BSR y Levi Strauss & Co. para crear un sistema de pago digital para los trabajadores de la confección en Egipto, la mitad de los cuales son mujeres. Lo anterior permitió a las personas mayor control sobre sus ingresos.

Si bien no es un camino fácil el empoderamiento financiero de las mujeres, el sector financiero puede favorecer el viaje. Desde las fábricas de Egipto hasta las granjas en Vietnam, es posible equipar a las mujeres con el conocimiento y la tecnología que necesitan para hacerse cargo de su futuro y garantizar que ese futuro esté listo para el éxito. Sin embargo, esto es un trabajo que requiere colaboración.

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