El precio de la vivienda, aun con periodos caracterizados por abaratamientos generalizados, ha marcado una senda alcista a lo largo de las últimas décadas. En paralelo, los ingresos fiscales derivados de la tributación inmobiliaria se han mantenido relativamente estables durante el mismo periodo de tiempo. “La evidencia sugiere”, señala la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), “que los ingresos de los impuestos sobre la vivienda no se han mantenido a la altura de los aumentos en los precios de las casas”.

Así lo explica el club de las economías ricas en el informe Impuestos sobre la vivienda en los países de la OCDE, publicado esta semana. En el documento, la organización pide a los países rediseñar estas figuras impositivas para aumentar los ingresos fiscales, mejorar el funcionamiento del mercado inmobiliario y combatir la desigualdad. Algunas de estas ideas son actualizar los valores de referencia que sirven como base para los impuestos a la propiedad, así como reducir los impuestos a las transacciones de primera vivienda o apostar por la progresividad del sistema.

En una primera aproximación, la organización constata que los impuestos recurrentes sobre la propiedad representan la fuente más importante de ingresos en la fiscalidad inmobiliaria, con un 62% del total. En consecuencia, el informe anima a poner el foco sobre estas figuras impositivas. Los impuestos sobre las transacciones financieras y de capital, que incluyen los impuestos a las transacciones sobre la vivienda, representan el 27%. Tanto los impuestos sobre el patrimonio neto como los impuestos sobre sucesiones y donaciones generalmente representan una pequeña proporción de los ingresos totales.

Chile y España , según los datos del informe, se sitúa en unos parámetros similares a la media de la OCDE en cuanto a la imposición patrimonial.

Fuente: CINCO DÍA y OCDE

La OCDE constata que todos los países miembros de la organización aplican diferentes impuestos sobre las operaciones y sobre la propiedad inmobiliaria. Los propietarios de casas en alquiler, apunta el informe, pagan impuestos sobre sus ingresos. Además, en una minoría de países, los inquilinos tributan por el alquiler imputado.

“Los impuestos a las transacciones también se aplican comúnmente a las compras de viviendas y los impuestos a las ganancias de capital se aplican a la disposición de viviendas, aunque muchos países eximen las ganancias de capital en las ventas de residencias principales”. Los impuestos sobre sucesiones y donaciones, añade la OCDE, también pueden gravarse cuando los bienes se transmiten a los herederos. Sin embargo, “la forma en que se diseñan los impuestos a la vivienda a menudo reduce su eficiencia, equidad y potencial de ingresos”.

Por todo ello, el organismo que preside Mathias Cormann aporta una serie de sugerencias que los países podrían tener en cuenta para “mejorar simultáneamente la eficiencia, la equidad y el potencial de ingresos de los impuestos a la vivienda”.

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