Miles de personas se reunieron en las calles de distintas ciudades a lo largo del país el domingo 24 de julio de 2016 para protestar contra el sistema de pensiones bajo la consigna “No+AFP”. Fue la primera marcha multitudinaria que se vio en el país por este motivo. Desde la coordinadora aseguraron que ese día asistieron alrededor de 750 mil personas de Arica a Punta Arenas.

El movimiento pedía un sistema de reparto, solidario, tripartito y administrado por el Estado. Durante los meses siguientes las marchas continuaron. La segunda convocatoria de No+AFP dio inicio a la llamada “segunda fase”, que buscaba debilitar a las AFP. Su vocero, Luis Mesina, pidió a los asistentes cambiarse masivamente hacia el multifondo E. En la tercera marcha, el llamado fue a salir masivamente de dos administradoras: Cuprum y Provida.

6 de octubre del 2019/SANTIAGO La Cooordinadora No + AFP convoca a marcha familiar para que jubilados puedan decidir sobre su futuro. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

La entonces presidenta Michelle Bachelet tuvo que salir a descartar que el país pudiera volver a un sistema de reparto, y anunció un proyecto de pensiones en 2017 que nunca vio la luz. Era su último año de gobierno. En 2018 asumió la presidencia Sebastián Piñera, en un contexto en que la visión de la ciudadanía sobre las AFP no era muy distinta: en diciembre de ese año, un 81% de los encuestados por Criteria estaba “muy de acuerdo” o “de acuerdo” con que “el sistema de pensiones (AFP) debiera ser totalmente estatal”.

Además, el movimiento No+AFP continuaba con una amplia legitimidad ciudadana, ya que el 80% lo aprobaba. “Los resultados de aprobación al movimiento parecían ser inversamente proporcionales a la mala imagen de las administradoras privadas”, dice un estudio al respecto hecho por Criteria, llamado “Sistema previsional y subjetividades: del `No+AFP` a `#Conmiplatano´”, que analiza el cambio de visión que tuvo la ciudadanía en los últimos años respecto de las AFP y lo que las personas ahora quieren del sistema previsional.

En los sondeos de esa época, “las AFP no sólo eran mal evaluadas, sino que además se las catalogaba como las responsables de la situación de las pensiones en Chile”, ya que un 63% opinaba eso, recuerda el estudio. Y agrega que “un número importante de personas, ya en 2018, consideraba que era una buena opción eliminarlas con tal de mejorar la situación de las pensiones en el país”.

El director y fundador de Criteria, Cristián Valdivieso, explica que el movimiento No+AFP se consolidó en 2016, cuando empezaron a jubilar las primeras personas que estuvieron en el sistema de AFP durante toda su vida laboral, pero cuyos montos que recibieron como pensión no cumplieron las expectativas mínimas.

“Lo que hace el movimiento es traspasar toda la responsabilidad de las malas pensiones a las AFP. La historia corta era: terminando con las AFP se arregla el problema de las pensiones (…) En ese contexto, la gente dice: bueno, vamos a un sistema estatal, o de reparto, o de otra índole. Eso, sin tener demasiadas distinciones sobre qué significaba un sistema de reparto, pero teniendo la rabia contra las AFP”, sostiene Valdivieso sobre el respaldo que en ese momento daba la gente a un sistema administrado por el Estado.

El viraje

Casi seis años después de esa primera multitudinaria marcha contra las AFP, el escenario es muy distinto. Según un sondeo hecho por Criteria en octubre de 2021, cuando se les consultó a las personas sobre la cotización adicional que se proponía para la reforma previsional, un 54% prefería poder elegir si lo administra un ente estatal o la AFP, un 36% una institución estatal, y un 10% quería que lo administre la AFP. En abril de 2022, al hacer la misma pregunta, subió la preferencia de elegir entre ente estatal y AFP a 61%, y bajó la elección de una institución estatal en 10 puntos porcentuales, a 26%. Por su parte, que lo administre la AFP se elevó a 13%.

¿Qué fue lo que modificó la percepción de las personas entre 2016 y 2021? Hubo tres hitos o puntos de inflexión que según Valdivieso cambiaron el foco de la discusión. Primero, el proceso constituyente de la expresidenta Bachelet, donde se realizaron cabildos ciudadanos, y hubo conversaciones.

“Ahí la ciudadanía se empieza a dar cuenta que la discusión sobre el tema de las pensiones es más compleja que solo terminar con la AFP. Y la misma gente tiene esa noción: ponen el foco en el resultado más que en el método, en conseguir buenas pensiones más que en el tipo de sistema. Y por otro lado, la gente misma dice ‘mira, el problema con la AFP es que dan malas pensiones, pero el problema no es que existan, es que son las únicas’”, plantea Valdivieso.

Ahí el estudio de Criteria también menciona que empezaron a aparecer algunos atributos que la gente sí valora del sistema actual y que no les gustaría perder: libertad de elegir, propiedad privada y esfuerzo individual. “La discusión en torno al problema previsional empieza a tomar otros ribetes donde se complejiza, y ya no es un problema de No+AFP, sino de: qué hacemos para mejorar las pensiones”, puntualiza Valdivieso.

El segundo gran punto de inflexión fueron los retiros de fondos previsionales. Si bien los parlamentarios llegaban a votar los proyectos de retiros con carteles de “No+AFP”, lo cierto es que el efecto de los retiros terminó siendo totalmente contrario.