Desde el domingo, por un período de alrededor de un mes, todos los ojos del mundo estarán puestos en Qatar. Se estima que el país, situado en la península arábiga, habría desembolsado más de US$200 mil millones en la infraestructura y operación de la Copa Mundial de Fútbol, una cifra 17 veces superior al torneo celebrado en Rusia en 2018. Pero dicha inversión refleja el poder económico de la pequeña nación.

En 2021 el PIB de Qatar se empinó 1,6% y llegó a US$179.570 millones. Está lejos de los países más grandes del mundo, pero con una población de 2,9 millones de habitantes, el poder adquisitivo de la población si lo convierte en uno de los más ricos.

Según datos del Banco Mundial, su PIB per cápita para 2021 llegó a US$61.276, mayor que el de Suecia, Paises Bajos, Australia, Austria o Canadá, por ejemplo; pero por debajo de Dinamarca, EEUU, Noruega, Suiza, Irlanda, Luxemburgo o Mónaco. Como ejemplo, para el mismo año el PIB per cápita de Chile llegó a US$16.502 (sin ajuste por Paridad de Poder de Compra). Es decir que el indicador de Qatar es 3,7 veces mayor que el de nuestro país.

Gobernado desde 1800 por la familia Al Thani, el país del Golfo Pérsico fue un protectorado británico hasta 1971. Actualmente es gobernado por el emir Amir Tamin bin Hamad.

Pero sin duda son sus riquezas las que llaman la atención. De hecho, en febrero de 2021 InvestChile realizó una gira por medio oriente en la búsqueda de inversiones, donde se reunieron con el representante de Public Investment Fund Program, fondo soberano de Arabia Saudita, y con ejecutivos de Qatar Investment Authority (QIA), fondo soberanos de Qatar, que cuenta con activos de US$460 mil millones.

El fondo, creado en 2005, no es desconocido en occidente. Es uno de los principales accionista de la alemana Volkswagen AG donde tiene un 15,5%, y en 2011 compró el equipo de fútbol francés Paris Saint-Germain. Un año más tarde adquirió la marca de lujo italiana Valentino Fashion Group SpA. Además, es accionista desde 2016 de la petrolera rusa Rosneft, tiene un 8,05% en Glencore, y posee un 12,3% en la propiedad de Hapag-Lloyd, naviera alemana donde el mayor accionista es el grupo chileno Luksic.

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