Un alza de 8,41% es lo que registra el dólar en lo que va del 2022, y si bien ha logrado bajar desde el máximo de $1.051 que alcanzó a mediados de año, lo cierto es que hacia adelante las turbulencias externas lo seguirán presionando en una u otra dirección.

Así lo prevé Leonardo Suárez, economista jefe de LarrainVial, para quien la pérdida de fortalezas institucionales del país ha sido clave en el comportamiento del tipo de cambio.

En el marco de sus proyecciones para 2023, el economista señaló que “desde octubre de 2019 algo pasó en Chile, porque el dólar saltó mucho más que el dólar internacional, entre otras cosas porque Chile cambió de barrio, pasamos de ser supuestamente la Suiza de América Latina, a ser un país que está en la frontera entre la favela que está en la playa de Ipanema en Río y la favela que está en el cerro, ahí estamos hoy. Eso se refleja no sólo en el peso chileno, sino también en los ratios de valuación de la bolsa”.

No obstante, planteó que “hacia adelante el peso fluctuaría en función de factores externos antes que locales”, y agregó que “lo que pasó entre julio y agosto, cuando el dólar saltó hasta $1.050, aparte del castigo político institucional, que era más o menos de $160, se agregaron $140 más por el deterioro de la cuenta corriente impulsado por políticas populistas en 2021. Pero ahora ese castigo se redujo a $40, porque la recesión en marcha está contrayendo significativamente el déficit en cuenta corriente”.

Así, el economista de LarrainVial proyectó que “el dólar fluctuaría entre $850 y $900 en diciembre (de este año), sin embargo durante 2023 es probable que los precios del dólar vuelvan a oscilar entre $900 y $1.000, en reacción al relajamiento de la política monetaria”.

“En ese contexto, el próximo año es probable que se presente un leve sesgo a la apreciación del peso hacia el segundo semestre, porque en ese entonces la economía chilena se aceleraría en reacción al relajamiento monetario, en medio de la estabilización de la cuenta corriente y la inflación. Habría buenos augurios para 2024″, dijo el economista.

Explicó que “la caída de la oferta monetaria de 2008 anticipó la recesión de 2009, pero ahora el dinero está cayendo mucho más. Y así como el dinero anticipó la tremenda farra que tuvimos el año pasado, ahora el mismo dinero, con seis meses de adelanto, anticipó la recesión que estamos viviendo, y de una magnitud significativamente superior a la caída del 2008″.

En ese sentido adelantó que “espero una recesión similar a la de 1998-1999, con un PIB cayendo 2% y una demanda interna contrayéndose 6,7% en 2023″, y añadió que “vamos a tener 11% de caída de la inversión fija el próximo año gracias a la recesión. Y esta inversión además está siendo afectada por una excesiva sobreregulación. Está el caso del proyecto eólico Faros del Sur, o Fundamenta en Plaza Egaña”.

Ante este escenario, Suárez anticipó que el desempleo superaría el 10% desde mediados del próximo año.

Con todo, apuntó que “una vez que salgamos de la recesión de 2023, porque la economía ya estaría más estable, con cuenta corriente más estable y con la inflación de 3% que tendríamos el próximo año gracias a la recesión, tendríamos un 2024 más auspicioso”.

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