La galaxia espiral NGC 628, también conocida como Messier 74, galaxia del Abanico o incluso ‘la galaxia perfecta’, por sus brazos enrollados, ha sido retratada por muchos telescopios, incluidos el Hubble o el Spitzer. Y aunque a penas lleva unos meses en funcionamiento, parece que el James Webb también ha apuntado sus potentes instrumentos hacia su centro. Sin embargo, no ha sido el consorcio de agencias y organismos (entre ellos la NASA y la Agencia Espacial Europea) quien ha desvelado la imagen, sino un astrónomo de la Universidad de Copenhague que no está directamente vinculado con el proyecto y quien ha ‘traducido’ los datos del observatorio hasta componer la imagen.

Porque el pasado 12 de julio no se revelaron solo las cinco imágenes que todos pudimos ver, sino que también se puso a disposición de la comunidad científica toda la información obtenida hasta ahora por el telescopio y sus cuatro instrumentos. Y, al parecer, entre todos estos datos se encontraban tres conjuntos diferenciados por distintas longitudes de onda tomados en el infrarrojo medio. A partir de ellos, Gabriel Brammer ‘tradujo’ a rojo, verde y azul, combinándolos para producir la imagen que ahora vemos.

La razón del morado

NGC 628 se parece mucho a la Vía Láctea si pudiera ser fotografiada desde arriba. Las anteriores imágenes ya habían revelado esta estructura con anterioridad; sin embargo, el Webb revela elementos ocultos, como una composición química única de las nubes de polvo, que se componen principalmente de moléculas grandes llamadas hidrocarburos aromáticos policíclicos y que le dan ese tono violeta.

Estas moléculas solo emiten longitudes de onda de luz específicas, por lo que cuando Brammer mapeó las tres longitudes de onda en rojo, verde y azul, había muy poco verde. Las emisiones rojas y azules restantes, cuando se combinaron, formaron un color rosado-púrpura.

Aunque aún queda mucho análisis de todo lo revelado hasta la fecha por el Webb, en esta imagen algunos investigadores ya han notado algunas particularidades: el centro del vacío es diferente a lo que se había observado anteriormente, por lo que podría indicar procesos físicos desconocidos.

A la izquierda, el 'retrato' del Webb; a la derecha, cómo captó a la galaxia Abanico el Spitzer
A la izquierda, el ‘retrato’ del Webb; a la derecha, cómo captó a la galaxia Abanico el Spitzer

Los astrónomos aseguran que esta imagen podría tener la clave de cómo se produce y se distribuye el polvo en las galaxias.

Creando las imágenes del Webb

Según ha relatado el propio autor de la imagen, componerla a partir de los datos del Webb «fue asombrosamente simple«. »A pesar de que el telescopio es un gran recurso, también hemos realizado mejoras similares en la tecnología para procesar los datos y distribuirlos de manera que cualquiera, desde astrónomos hasta no expertos, pueda explorar los datos de esta manera«, señala Brammer. Eso quiere decir que muy pronto estaremos viendo nuevas imágenes del Webb, incluso antes de que las desvele la NASA.

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