Dada la alta desaprobación del Presidente y la baja aprobación de los principales líderes políticos de los partidos de derecha, parece evidente que la mejor estrategia para el Rechazo está en convertir el plebiscito en un referéndum sobre el desempeño de Boric. Porque la mejor opción que tiene el Apruebo para revertir el mal momento por el que atraviesa es resucitar a Pinochet para repetir el plebiscito la división del Sí y el No en el 1988, los partidarios del Rechazo debieran esforzarse por mantener a Boric al centro del debate popular sobre cómo votar el 4 de septiembre.

Desde la histórica victoria del No en el plebiscito de 1988, los partidos de centroizquierda han intentado convertir cada elección presidencial, especialmente en segunda vuelta, en una repetición del plebiscito. La izquierda siempre ha buscado competir contra Pinochet para así repetir la victoria de 1988. La derecha ha facilitado esa tarea a la izquierda. Primero porque equivocó el camino al no saber alejarse de la imagen del dictador —las fotos de muchos líderes de derecha yendo a visitar a Pinochet cuando estuvo preso en Londres hicieron un grave daño a la competitividad electoral de ese sector.

Segundo, porque la derecha no ha sido capaz de renovar su liderazgo de la misma forma que lo hizo la izquierda. Para bien o para mal, el cambio generacional que se observó en la izquierda en las elecciones de 2021 todavía no se produce en la derecha. Si bien hay algunos rostros de derecha que no tenían edad para votar en el plebiscito de 1988, los principales líderes del sector siguen siendo personas que trabajaron en la dictadura o que, cuando Pinochet fue arrestado en Londres, se sumaron a la peregrinación de derechistas que convirtió su liberación en su principal prioridad por los meses que el exdictador estuvo preso en Londres.

El inexorable paso del tiempo ha hecho que la división entre el Sí y el No, que predominó con tanta fuerza en los 90, haya ido perdiendo relevancia para los chilenos. La muerte de Pinochet en 2006 debilitó los esfuerzos por convertir cada elección en una repetición del plebiscito de 1988. El estallido social y el acuerdo político para iniciar un proceso constituyente terminaron por eliminar la constitución de Pinochet como el proxy que la izquierda encontró para hablar de Pinochet incluso cuando Pinochet ya estaba muerto. Después de que un 79% de la población votó a favor de iniciar el proceso constituyente en octubre de 2020, incluso la constitución de Pinochet ya dejó de ser efectiva como una forma de revivir el Sí y el No del plebiscito de 1988.

Hoy, cuando quedan solo 6 semanas de campaña para el plebiscito del 4 de septiembre, el Apruebo busca desesperadamente retrotraer al país a la misma lógica del plebiscito de 1988. Para ello, intenta resucitar a Pinochet, darle un mayor protagonismo a los minoritarios pinochetistas que todavía existen en el país y replicar la disputa entre Boric y Kast que le dio la victoria al primero en diciembre de 2021.

Pero, al menos hasta ahora, la opinión pública parece más interesada en convertir el plebiscito en un referéndum sobre Boric. José Antonio Kast perdió en 2021 y, aunque el líder de facto de la derecha más dura sienta la tentación de volver a enfrentarse con Boric directamente, hasta ahora el toreo del oficialismo para convertir a Kast en el rostro del Rechazo no ha funcionado. La gente parece más preocupada de la inflación, de la delincuencia y de los errores no forzados que repetidamente comete el gobierno, que de volver a derrotar a Pinochet o a sus sucedáneos.

Por eso, la estrategia ganadora para el Rechazo es mantener la campaña centrada en el gobierno de Boric y en las preocupaciones de la ciudadanía hoy. Si el plebiscito del 4 de septiembre termina siendo un referéndum sobre qué tan bien lo ha hecho el Presidente Boric y sobre el rumbo que lleva el país, el Rechazo podrá obtener una épica victoria. En cambio, si el Apruebo lograr cambiar el campo de batalla y convierte el plebiscito en una repetición del 5 de octubre de 1988, entonces hay buenas chances de que los chilenos terminen aprobando el texto constitucional propuesto por la convención.

No queda mucho tiempo. Hasta ahora, los errores del gobierno han hecho que la gente esté convirtiendo el plebiscito del 4 de septiembre en una oportunidad para castigarlo. No hay ninguna razón para que el Rechazo se autosabotee y le ofrezca al Apruebo una oportunidad para cambiar el campo de batalla y resucitar a Pinochet, su constitución y su legado. Si el país sigue mirando al Presidente Boric y vota respecto a cómo evalúa su desempeño y el rumbo por el que va el país, el Rechazo tiene las mejores opciones de victoria.

Por Patricio Navia, sociólogo, analista político y profesor de la UDP, para El Líbero

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