El secreto mejor guardado de la NASA ha sido revelado, por lo menos en parte. Y ahora acabamos de conocer cuál será el contenido de algunas de las primeras imágenes científicas del Telescopio Espacial James Webb, que se mostrarán por primera vez el 12 de julio y sobre las que los científicos y técnicos de la agencia espacial norteamericana habían levantado, hasta ahora, un impenetrable muro de silencio.

Fue el propio Administrador de la NASA, Bill Nelson, quien el pasado miércoles, durante una rueda de prensa en el Space Telescope Science Institute, se encargó de desvelar el misterio. Según Nelson, en efecto, el 12 de julio podremos ver “la imagen más profunda de nuestro Universo que jamás se haya tomado”.

Imágenes que, por primera vez, revelarán cómo se formaron las primeras estrellas y galaxias.

“Si lo pensamos bien -continuó Nelson- esto es más lejos de lo que la Humanidad haya mirado nunca antes”. El poderoso telescopio espacial, lanzado el pasado 25 de diciembre, es una auténtica maravilla de la ingeniería, capaz de mirar más lejos de lo que cualquier otro telescopio haya podido hasta ahora. Sus instrumentos, que operan en el infrarrojo, pueden además penetrar a través de las densas nubes de polvo y gas que se interponen en la observación del Universo primitivo, a más de 13.500 millones de años luz de distancia.

El James Webb, dijo Nelson en una conexión telefónica, ya que se encuentra aislado por Covid, “va a explorar también objetos en el Sistema Solar y atmósferas de exoplanetas que orbitan alrededor de otras estrellas, dándonos pistas sobre si esas atmósferas son potencialmente similares a la nuestra”. El telescopio, continuó, “puede responder algunas de las preguntas que nos formulamos: ¿De dónde venimos? ¿Qué más hay por ahí? ¿Quienes somos? Y, por supuesto, va a responder a otras preguntas que ni siquiera sabemos cuáles son”.

Las capacidades infrarrojas de Webb le permiten ver atrás en el tiempo casi hasta el Big Bang, que ocurrió hace unos 13.800 millones de años. Debido a que el Universo se está expandiendo, la luz de las primeras estrellas ha cambiado, pasando de las longitudes de onda ultravioleta y visibles en las que se emitió, a longitudes de onda infrarrojas más largas, que el Webb está equipado para detectar a una resolución sin precedentes.

En la actualidad, las observaciones cosmológicas más distantes que se han conseguido nos han llevado a ver lo que sucedió unos 330 millones de años después del Big Bang, pero los astrónomos creen que el nuevo telescopio espacial romperá fácilmente ese récord.

Más buenas noticias

Pam Metroy, administradora adjunta de la NASA, dijo por su parte que gracias al eficiente lanzamiento del telescopio por Arianespace, el James Webb ha ahorrado combustible suficiente como para permanecer en activo durante 20 años, el doble de la vida útil prevista originalmente. “Esos 20 años -dijo Metroy-no solo nos permitirán profundizar en la historia y el tiempo, sino que profundizaremos en la ciencia en general, porque tenemos la oportunidad de aprender, crecer y hacer observaciones completamente nuevas”.

Pero eso no es todo. Además de las fotos más lejanas del Universo, el 12 de julio la NASA mostrará también, según anunció Thomas Zurbuchen, científico principal de la NASA, los primeros datos de espectroscopía obtenidos por el James Webb de un exoplaneta lejano.

La espectroscopia es una herramienta insustituible a la hora de analizar la composición química y molecular de objetos distantes, algo que se consigue dividiendo la luz recibida en sus componentes principales. Cada elemento químico emite luz en un color concreto, que es el equivalente a su huella dactilar. Al descomponer la luz recibida de un objeto en un espectroscopio, los científicos ven todo un arcoiris de colores, en el que cada color corresponde a un elemento concreto. Así, el espectro de un planeta puede ayudar a caracterizar su atmósfera y otras de sus propiedades, como si ese mundo tiene agua o moléculas orgánicas y los elementos que se encuentran en su superficie.

“Desde el principio -dijo Zurbuchen- observaremos esos mundos que nos mantienen despiertos por la noche mientras miramos el cielo estrellado y nos preguntamos: ¿habrá vida en otros lugares?”

Según explica Nestor Espinoza, astrónomo del Space Telescope Science Institute, las anteriores espectroscopías de planetas llevadas a cabo con los instrumentos actuales son muy limitadas en comparación con lo que podrá hacer el Webb. “Será como estar en una habitación que está muy oscura -explica el astrónomo- y en la que solo tienes un pequeño agujero por el que puedes mirar. Ahora, con el Webb, hemos abierto una gran ventana, y podremos ver todos los pequeños detalles”.

/psg