“Ayer en la tarde, saliendo del Metro Santa Isabel, sentí mi pantalón húmedo y al tocarme me di cuenta de que era semen. Les pido RT para advertir especialmente a las mujeres para que tengan ojo cuando usen el @metrodesantiago o transporte público. No le deseo este mal rato a nadie”.

Esa fue la denuncia que Rocío, estudiante de educación parvularia, compartió a través de su Twitter el pasado 20 de abril, cuando al salir de la estación del Metro se dio cuenta de que había sido atacada sexualmente mientras ocupaba el transporte público.

Su experiencia no es aislada. En lo que va de 2022, Metro ha recibido distintas denuncias por actos de acoso y connotación sexual a través del canal de denuncias “Fono 1488″. Este se lanzó en 2019 con el fin de recepcionar llamados de emergencia relacionados a situaciones de este tipo y así reforzar la seguridad de los usuarios, especialmente mujeres, en el transporte público.

Entre enero de 2021 y septiembre de 2022, la línea telefónica recibió 283 llamados relacionados con acoso, tocaciones, actos deshonestos y agresiones por dispositivos digitales. Y al separar las cifras, en 2021 se recibieron 123 denuncias, mientras que entre enero y septiembre de este año se recepcionaron otras 160. Es decir, hay 37 casos más y aún falta un trimestre del año en curso.

Paulina del Campo, gerente de Clientes y Sostenibilidad de Metro de Santiago explica que la diferencia en la tasa de denuncias entre 2021 y 2022 se debe principalmente a una menor afluencia de pasajeros en la red de transporte. No obstante, recalca “que exista un mayor número de denuncias va en línea con la recomendación que hace Metro, de impulsar la realización de denuncias ante Carabineros dado que aun la mayor parte de casos no termina en una denuncia efectiva”.

Para María José Guerrero, PhD(c) Government, especialista en análisis de género y expresidenta del Observatorio contra el Acoso Chile (Ocac), el aumento de las denuncias en 2022 se puede analizar desde diferentes aristas.

“Por un lado, se debe a la mayor sensibilización de las personas frente a un tipo de acción que es un delito; sabemos que es algo sobre lo que tenemos que alzar la voz. Efectivamente, así aumentarán las denuncias no solo de las víctimas, sino también de la otra persona que lo presencia. Y, por otro lado, está el aumento de los canales que generó una apertura mucho mayor de la necesidad de distintas instituciones y municipios de tener que hacer canales de denuncias y educar a sus trabajadoras y trabajadores”, explica.

Frente al aumento de denuncias, este año Metro comenzó un despliegue comunicacional para dar mayor visibilidad al número 1488 en su página web, sonorización, redes sociales y sistema de pantalla en estaciones. Además de llamar a denunciar este tipo de casos en Carabineros o la PDI, para así poder activar el apoyo legal gratuito con el que cuentan para estas situaciones.

En tanto, desde la Delegación Presidencial afirmaron que se están trabajando en medidas que apuntan a resolver la problemática del acoso en su complejidad de manera integral.

“Un gran desafío es poder desarrollar la seguridad regional a través de sus distintas expresiones como lo es el transporte público. Actualmente, desde el ministerio de Transportes se está trabajando en acciones concretas que apunten a brindar mayor protección y acompañamiento a las usuarias, reforzado, por ejemplo, la infraestructura de paradas y refugios para que sean accesibles y seguros; asimismo, se aplican metodologías de participación ciudadana que proyectan trayectos de cuidados para personas con discapacidad”, sostuvieron.

“Reforzamiento de seguridad”

Ante las denuncias que surgieron a comienzos de año por parte de la comunidad estudiantil sobre situaciones de acoso en el sector del barrio universitario, en Santiago Centro, Metro comenzó a participar en distintas mesas de trabajo con la Municipalidad de Santiago, el gobierno regional, fiscalía, policías y representantes de las estudiantes.

En este contexto, la empresa dispuso una serie de medidas de reforzamiento de la seguridad a través de equipos de vigilancia en las estaciones donde se presentaron tales hechos; rondas especiales de fuerza de tarea con cámaras corporales en trenes y estaciones, y la incorporación de mujeres vigilantes “que permitan mayor cercanía con nuestras pasajeras”, comentaron desde Metro.

Estas medidas llegan a la par de la reciente Campaña contra el Acoso en el Transporte Público, anunciada por el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, acompañado del ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, el pasado 3 de octubre.

Las autoridades buscan avanzar paralelamente en tres ámbitos: fortaleciendo a las policías, aumentando las penas y potenciando los canales de orientación y denuncia. “El objetivo es generar conciencia de que las conductas de acoso en una sociedad democrática deben ser reprochadas y denunciadas por el conjunto de la sociedad, favoreciendo con ello el mayor control social sobre los hechos (…). En este caso, lo que quisimos hacer es visibilizar y no minimizar un tipo de violencia que sufren principalmente las mujeres hoy, y que hasta ahora estaba normalizado e incluso justificado”, señalaron desde la gobernación.

En este sentido, las autoridades también recalcaron los preocupantes números en torno al acoso en el transporte público que se evidenciaron en la “Encuesta Movilidad & Ciudad”, realizada por el Ocac, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fundación FIA y convocada por el gobierno regional, donde se pudo constatar que en Chile desde los 14 años las adolescentes comienzan a ser objeto de acoso.

Según el estudio, nueve de cada 10 mujeres señalan haber experimentado situaciones de acoso en el transporte público. Asimismo, el 95,5% de las mujeres ha sufrido acoso verbal en el transporte público/privado y el 86,5% de las mujeres ha sufrido acoso físico en el espacio público.

Por otro lado, el 65% de las personas ha sufrido manoseos sin consentimiento: 93% son mujeres. También el 72% de las mujeres manifiesta sentirse insegura a bordo del transporte público y el 40% de las encuestadas han experimentado acoso en los últimos 12 meses.

¿Vagones exclusivos para mujeres?

Frente al conocimiento de estas cifras, dentro del mundo político y social revivió el debate en torno a la implementación de vagones exclusivos para mujeres en el Metro, una medida que podría evitar en gran medida el acoso sexual en el transporte público.

En las aglomeraciones, como las que se dan en el transporte público, la violencia hacia las mujeres se presenta desde manoseos en los vagones, escaleras o cuando el andén está repleto. Muchas de ellas incluso son seguidas. Y miles son acosadas con palabras obscenas. Experiencias que distintos estudios resaltan, pues influye en una movilidad restringida y un menor acceso y disfrute de la ciudad.

Al ser consultado sobre la posible implementación de esta medida en abril de este año, el gobernador de la RM reconoció que la propuesta se estaba evaluando. “Hay que estudiarlo. No se puede cerrar a priori a una idea que las mismas dirigentas estudiantiles están planteando, porque se sienten inseguras”, aseguró.

No obstante, la concreción de esta medida ha sido rechazada desde el mundo académico. “Los vagones separados son una pésima idea, porque, por un lado, reproducen la idea de que las mujeres son quienes deben salir del espacio púbico e irse a su propio espacio para no ser víctimas. Y ha pasado en otros países que las mujeres cuando utilizan un vagón que no es para ellas y son violentadas sexualmente o acosadas les dicen que son ellas quienes se expusieron”, comenta Guerrero.

Y añade: “Si efectivamente seguimos efectuando esto desde la separación y exclusión de las mujeres, solamente jugamos con las mismas reglas del sistema. Y, por otro lado, es una mala idea, porque se entiende que solo hay varones y mujeres. ¿Qué pasa con la comunidad LGBTIQ+?, ¿qué pasa con hombres y mujeres transexuales que también son violentados? Ahí estamos en una disyuntiva con esta temática”, finaliza.

Por su parte, Metro también se ha inclinado por una medida que “mantenga el carácter inclusivo de nuestro servicio e ir impulsando el cambio cultural que pensamos. En esta línea tratamos de impulsar acciones que promuevan el respeto entre todas las personas y que eviten segregar a un grupo como medida de solución. En esta línea, estamos trabajando en una campaña de sensibilización que lanzaremos durante las próximas semanas y que aporta acciones concretas que todos podemos realizar si somos testigos de una situación de acoso”.

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