Eso del lugar sin límites, parafraseando al título la novela de José Donoso, parece no correr por estos días, al menos no en la discusión constitucional.

La idea, al contrario, es fijarlos. Adiós a “la hoja en blanco”. Eso de que la libertad es libre es sólo una forma de decir, hasta la libertad tiene límites o, como decía Krishnamurti la libertad consiste, precisamente, en reconocer los límites.

Incluso el Presidente Gabriel Boric lo asumió en Estados Unidos: “Lo que espero que pase es que tengamos una nueva Convención, con bordes más claros”.

Pero el problema de todo eso no son los límites, si no  fijarlos. Y ahí todo se complica.

 Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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