“Nos quedamos sin nada: La miseria de Argentina se profundiza con la pandemia”, así tituló un reportaje que realizó el The New York Times sobre el aumento de la pobreza en el país trasandino durante la pandemia del coronavirus.

El análisis del medio estadounidense revela una historia familiar narrada por Carla Huanca. Ella y su esposo viven en un barrio humilde de Buenos Aires y ambos juntan unos 270 dólares a la semana (189 mil pesos chilenos), lo suficiente como para construir un segundo piso de su casa, pensando en el bienestar de ellos y sus tres hijos.

“Entonces se cerró todos. No nos quedó nada”, se lamentó Huanca, de 33 años.

En medio de la cuarentena la familia necesitó de subsidios de emergencia del gobierno trasandino para tener comida. Se resignaron a dejar las paredes como estaban. Siguieron pagando el servicio de Internet inalámbrica para que sus hijos tuvieran acceso a la educación a distancia. “Nos gastamos todos nuestros ahorros”, contó la mujer.

En medio de la pandemia, el nivel de pobreza en Argentina aumentó al 42% en el segundo semestre del 2020, con un incremento de casi 7 puntos respecto al mismo período del 2019, cuando alcanzaba un 35,5% de la población, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

En un año se agregaron 3 millones de pobres y la indigencia llegó al 10,5%.

“El porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza alcanzó el 31,6%; en estos residen el 42% de las personas. Dentro de este conjunto se distingue un 7,8% de hogares por debajo de la línea de indigencia, que incluyen al 10,5% de las personas”, indica el INDEC sobre el aumento de la pobreza en Argentina.

Efecto de la inflación

The New York Times señala que la economía trasandina se redujo casi un 10% en 2020, lo que se traduce al tercer año seguido de recesión.

La pandemia aceleró el éxodo de las inversiones extranjeras, lo que hizo caer el valor del peso argentino. Transnacionales como Falabella, Glovo, Latam, Air New Zealand, Walmart y Emirates Airlines se fueron del país durante estos últimos meses, lo que ha aumentado los costos de importaciones como alimentos aumentando la inflación por encima del 40%.

El panorama económico para Argentina es complejo. El ex secretario de finanzas argentino que dirige Econviews, Miguel Kiguel, dijo a The New York Times que “no hay un plan, no hay un camino a seguir”.

“¿Cómo conseguir que las empresas inviertan? Todavía no hay confianza”, cuestionó Kiguel.

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