Se han dicho muchas cosas en el último tiempo. Si bien no son literales, aquí van algunas: los retiros no van a generar inflación; los estados de emergencia no contribuyen a la seguridad de las regiones amenazadas por la violencia; la violencia se enfrenta prioritariamente con diálogo y no con la fuerza del Estado; el Senado es un órgano que frena los cambios necesarios para Chile; el sistema de libre mercado ha sido perjudicial para los chilenos; el problema de Chile es la Constitución; y muchas más. Pero la realidad es muy porfiada.

La inflación sube y controlarla será muy difícil. La violencia aumenta y se requiere un plan y herramientas institucionales para enfrentarlo. El diálogo no sirve para enfrentar a terroristas. Centralizar todo en el Estado limita la libertad de elegir y deteriora los servicios y la calidad de vida de las personas. El Senado ha sido una fuente razonable de moderación y contrapeso tanto a la Cámara como a los gobiernos. Los chilenos parecen darse cuenta que una nueva Constitución no resuelve por sí sola los problemas. Y así suma y sigue.

Para el gobierno, para el Frente Amplio y el PC, la realidad es -tal vez- demasiado porfiada. Por más que tratan de adecuarla a sus ideas, no resulta. Llegaron explicando por qué estaba todo mal, por qué la forma de hacer política de los demás era deplorable y por qué Chile había perdido el rumbo. Nos informaron -además- que los grupos dirigentes habían perdido la conexión con la realidad y que ellos entendían bien lo que era necesario hacer.

Una cosa era hacer campaña en base a la consigna y a los símbolos, pero otra distinta es gobernar con ellos. Simplemente no funciona. Se necesitan ideas, e ideas que funcionen.

Sería muy injusto decir que el gobierno no tiene ideas. El problema es el mérito y calidad de ellas. Estas ideas se pueden observar en dos ámbitos centrales. El primero es la Convención -donde las coaliciones que gobiernan tienen una mayoría contundente-, y el segundo es la gestión gubernamental propiamente tal.

En lo que atañe a la Convención, las ideas están claras: plurinacionalidad, varios sistemas judiciales, eliminación de contrapesos como el Senado, limitación de la propiedad y la iniciativa privada, resistencia a resguardar la propiedad de los ahorros previsionales, entre otras. La coalición del Presidente Boric expresa con claridad sus ideas.

En lo relativo a la gestión del gobierno, en estos 40 días han expresado ideas. La economía para la ex Concertación, la política para el PC-Frente Amplio. Una propuesta de retiro acotado frustrado -donde la economía quedaba debilitada-, nombramientos de embajadores no muy diferentes a gobiernos anteriores, decisiones erráticas en la relación con las policías y en el combate a la delincuencia, intención de suspender el Simce y poca actividad legislativa orientada a resolver los problemas identificados en campaña.

Los gobiernos exitosos se fundan en ideas sólidas. Respeto de la libertad individual, protección de derechos de propiedad, división del poder, gobierno limitado y sometido al derecho, son elementos esenciales.

Las señales muestran que vamos en la dirección contraria.

/por Ernesto Silva para La Tercera