La ironía en estos tiempos es que a veces las cosas no son como se cree y los peligros surgen donde menos se los espera.

Como apunta Carlos Meléndez, en referencia a la actual situación de Perú -que para el caso es extrapolable más allá de sus fronteras-, hoy los peligros a la democracia han cambiado. Cuando a inicios de este milenio, dice, la OEA preparó la Carta Democrática la apuesta era defenderse de Ejecutivos fuertes que emularan a las dictaduras.

Hoy “las democracias también se ven asediadas por otro problema”y no precisamente el del exceso de poder, sino el de “ejecutivos débiles y legislativos que no necesariamente juegan el rol de oposiciones leales”.

Amenazas antidemocráticas de “nuevo tipo”, propias de esta era de “presidentes de minoría” de la que escribe Ernesto Silva. Son los nuevos tiempos con los que hay que aprender a convivir… sin morir en el intento.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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