El oceanólogo filipino Deo Florence Onda y su colega estadounidense Victor Vescovo, realizaron el primer viaje a la tercera fose oceánica (10.000 metros de profundidad) esperando encontrar peses monstruosos, calamares enormes o incluso criaturas desconocidas. Para su tristeza, encontraron algo que se encuentra en lugares no tan profundos, plástico.

«Cuando estábamos a punto de llegar al fondo, esperaba ver cosas aterradoras arrastrándose o entrando a hurtadillas, o echando un vistazo por las ventanillas», explicó Onda. Ambos expertos descendieron hasta el punto más bajo de Filipinas, bautizado “Galathea”, a bordo delDSV Limiting Factor, desarrollado por la empresa estadounidense Triton Submarines.

Estuvieron allí abajo durante 12 horas, pacientes, expectantes de cualquier forma de vida extraña. Sin embargo, no todo salió como esperaban. «La única cosa inusual en el fondo era la basura. Había mucha basura en la fosa. Había muchos plásticos, un par de pantalones, una camisa, un oso de peluche, envases y muchas bolsas de plástico», comentó el norteamericano. «Incluso yo no me esperaba eso y hago investigaciones sobre plásticos», agregó el filipino.

Ambos reconocieron que deberán investigar aún más para saber de dónde provino toda esa basura y cómo llegó hasta esas profundidades. «Se convierte en mi responsabilidad decirle a la gente que su basura no se queda donde la ponen. Se va y se hundirá», afirmó Onda.

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